Repsol podría dar entrada a Temasek y otros fondos en el capital de Gas Natural

04/08/2013

Tania Juanes. Se intenta que los competidores internacionales no se hagan con una posición relevante en Gas Natural con la salida de Repsol de su capital. Temasek y otros fondos internacionales están bien posicionados.

La venta del 30% que Repsol posee de Gas Natural es una de las operaciones corporativas energéticas que está despertando más interés en medios de brokers y bancos de inversión, tanto por el importe de la transacción como por la repercusión en una alianza societaria, energética y financiera, que arrastra décadas.

Es una transacción que previsiblemente se materializará, total o parcialmente, en el último trimestre de este año, y que estará en línea con el objetivo del grupo que preside Antonio Brufau de centrarse en el área de upstream (exploración y producción de hidrocarburos), una estrategia que le está blindando excelentes resultados, como reconocen incluso sus detractores.

Si bien la posible salida de Gas Natural, que no está considerado un activo estratégico para la petrolera, no es un objetivo novedoso, sí lo ha sido las declaraciones del director financiero de la compañía, Manuel Martínez, durante la presentación de los resultados del primer semestre, en las que señalaba que esa desinversión forma parte de las metas del grupo y que esperan que se materialice de acuerdo con La Caixa, que tiene el 35% de la gasista-eléctrica y el 12,9% de la petrolera. Es, además, una operación recomendada por la mayor parte de los analistas internacionales del sector, que no perciben grandes sinergias ni beneficios para Repsol por tener invertidos en Gas Natural cerca de 4.700 millones de euros.

Además estos movimientos se están produciendo en una etapa de enfriamiento de lo que ha sido la alianza entre La Caixa, Repsol y Gas Natural, y en la que Brufau ha tenido que ganarse, en base a informes técnicos independientes, el apoyo de algunos de los consejeros de su empresa ante el último envite de YPF y del Gobierno argentino para firmar la paz y retirar, por tanto, las demandas interpuestas en tribunales internacionales por la expropiación de la filial argentina.

La venta de la mayor parte de los activos de GNL (gas natural licuado) a Shell es otro de los aspectos citados por los expertos para acentuar la pérdida de valor estratégico de la alianza entre las dos empresas, si bien los ingresos que recibirá cuando la operación se materialice -más de 5.000 millones- y la reducción de deuda ya lograda este semestre sin ella remarcan que la desinversión no se va a realizar por problemas de tesorería. Si bien Repsol acumula cerca de 2.800 millones de plusvalías por el 30% de GN.

Con todo la transacción, que se produciría en bloque o de forma gradual, no es fácil. Los compradores posiblemente interesados se encuentran más en el lado de las empresas, en general competidoras, y en especial La Caixa reduce posiciones y, por tanto, el control. Es algo que no apoyaría el Gobierno, que ha aumentado poderes para vetar tomas de control en el sector energético, y que previsiblemente tampoco por La Caixa para quien es una participación clave. Una posición que parece compatible con que se desprenda de parte de su paquete, un panorama en el que la gasista y tercera eléctrica del mercado español quedaría más «desprotegida».

En este contexto, además de algunas empresas europeas del sector, sobresale Sonatrach, que ya cuenta con un 4% de GN y con una posición de control en el gasoducto de Medgaz, y que podría apostar a largo plazo. Son unas circunstancias se que se añaden a que España ha sobrepasado con Argelia, en el conjunto de comercio por barco y transportado por tubo, los límites autoimpuestos en materia de dependencia de la importación de gas natural.

Aunque una venta acelerada a inversores institucionales es difícil por el peso de la operación, en medios financieros consultados se señala que el fondo de Singapur Temasek -que compró el 5% de Repsol por más de 1.030 millones de euros y está representado en su consejo-, así como otros fondos similares se perfilan como los compradores de gran parte del capital de Gas Natural que salga al mercado. Y todo intentando que el efecto overhang, es decir, la presión vendedora impacte negativamente en las acciones de la empresa, como ocurre cuando el mercado conoce que inversores institucionales están en posición vendedora.

La participación en la gasista-eléctrica aporta a Repsol una rentabilidad del 6,5%, con unos 300 millones de euros de dividendos, pero los analistas concluyen que la petrolera precisa de fuertes inversiones en upstream para ganar posiciones como una fuerte petrolera.

 


		

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