El Plan Estratégico 2012-2016 de la compañía energética define diez proyectos clave, que se encuentran ya en fase de producción o de desarrollo, para sostener un aumento promedio del 7% anual en la producción de petróleo y gas, uno de los objetivos más ambiciosos de la industria.
La puesta en marcha de los proyectos Margarita-Huacaya en Bolivia, Mid-Continent en EEUU y Lubina y Montanazo en España ha permitido superar ampliamente estas expectativas en 2012. Este año ya se ha iniciado la producción del megacampo Sapinohá, en Brasil, del campo SK en Rusia y también lo hará en los próximos meses Kinteroni, en Perú.
También la exploración ha traído buenas noticias a Repsol y sus descubrimientos de los últimos años han permitido que, incluso con el aumento de la producción, en 2012 se haya alcanzado una tasa de reemplazo de reservas récord del 204%. Esta tasa, que establece la proporción entre las reservas probadas y el volumen de hidrocarburos producido durante un año, ayuda a medir la salud del crecimiento a largo plazo de una compañía y muestra también el engranaje de una industria donde la exploración de hoy debe alimentar la producción futura.
De la selva a las aguas profundas
El descubrimiento en 2008 del megacampo Sapinhoá, en aguas profundas de Brasil, fue uno de los cinco mayores hallazgos en el mundo ese año. Un lustro después el crudo ya fluye desde su primer pozo productor a través de un complejo sistema que conecta los pozos con una plataforma flotante, situada a 310 km de la costa y anclada 2.140 metros de profundidad de agua. En la plataforma se realiza la producción y el almacenamiento del petróleo, que luego es trasladado a la costa por otros buques. Repsol Sinopec Brasil participa con un 25% en la explotación de este campo, que tiene un objetivo final de 300.000 barriles equivalentes de petróleo al día (bep/d).
Sapinhoá está situado en el presal brasileño, una de las áreas más importantes de crecimiento en reservas del planeta y dónde Repsol es una de las compañías extranjeras líderes en derechos de exploración. El país sudamericano cuenta con unas reservas probadas de 14 mil millones de barriles de crudo, el equivalente al consumo mundial de petróleo durante 3 años, y se estima que el presal podría albergar en sus aguas entre 50 mil y 80 mil millones de bep. Pero acceder a estos recursos implica un desafío tecnológico permanente porque los yacimientos se encuentran a profundidades entre los 5 mil y 7 mil metros mar adentro y bajo capas de sal de hasta 2 kilómetros de espesor.
La puesta en producción del campo Margarita-Huacaya, en un área selvática remota del sur de Bolivia, es otra muestra de la actividad global de Repsol, presente en más de 30 países con condiciones geográficas y geológicas muy diversas. Considerado uno de los yacimientos de gas más importantes de ese país y operado por Repsol con una participación del 37,5 %, a finales de 2013 cuando se alcanzará una capacidad de producción de 15 millones de m3 al día, más de un 20% del consumo diario de gas en España.
El desarrollo de este campo ha implicado un reto logístico, con unas obras de infraestructura en las que han trabajado más de 1.500 personas. Además, la compañía energética ha hecho un importante esfuerzo para hacer compatible la explotación del yacimiento y el respeto al entorno. Repsol ha firmado un acuerdo con la Asamblea del Pueblo Guaraní Itika Guasu para la participación activa de las comunidades en el proyecto y se han realizado trabajos de restitución de tierra y especies vegetales y de recuperación de agua para proteger el medioambiente de la zona.

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