El PIB de la eurozona, conocido este miércoles, ha confirmado que se acabó la recesión. Crecer al 0,3% después de una crisis tan cruenta es para respirar hondo. Más aun cuando incluso se han superado las previsiones de las autoridades comunitarias y otras instituciones instaladas en el pesimismo, después de que ninguna de ellas vieran venir -allá por finales- de 2007 la que se avecinaba.
Mientras los inversores europeos acudían a las Bolsas para ver qué hacían en la jornada, se sucedían las buenas noticias. Así, la economía alemana parace empezar a despegar con paso firme, con un crecimiento del 0,7% de su PIB en el segundo trimestre del año. De ahí el avance del 0,27% del parqué de Frankfort. Aunque podría considerarse tímido por lo que está sucediendo con el diferencial del bund alemán, de referencia en el mercado de la deuda. En la sesión del martes ya lo contábamos: el tipo de interés con que está pagando Alemania va creciendo paulatinamente. Si el martes registraba un 1,4%, en la sesión de este miércoles con la colocación de 3.200 millones de euros, ha subido al 1,8%.
Mejor suerte ha corrido el índice francés, que acabó la sesión con una subida del 0,5%, igualando el porcentaje en que ha crecido la economía francesa y convirtiéndose en la plaza europea que más creció en la jornada.
Y como las economías de Holanda, Italia, Chipre y España han mejorado en su caída, los inversores también van animándose. Incluso Portugal ha registrado un crecimiento de su PIB del 1,1%, aunque desde Bruselas se ha pedido que no se lancen las campanas al vuelo. Solo Londres puso la nota discordante al cerrar en números rojos (-0,37%).
Pero como los datos muestran cierto alivio, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, -ya saben, el que quiere que en España se bajen un 10% los salarios-, hoy se ha visto con fuerzas para animar a todos los Estados a que sigan con las reformas para afianzar la recuperación. Hay que seguir trabajando y evitar caer en la autocomplacencia, ha venido a decir. Y claro, con la que nos está cayendo aun a algunos países, y sobre todo al elevado número de parados que hay en toda Europa, resulta difícil entender dónde ve la autocomplacencia el dirigente comunitario.
Lejos de los despachos de Bruselas, en las plazas europeas, los inversores comienzan a apreciar que algo está cambiando. Ante las peores previsiones que el FMI nos sigue concediendo, la Bolsa española sigue batiendo máximos anuales día tras día. Va camino de auparse en los 8.800 puntos, mientras que la prima de riesgo se sigue relajando por debajo de los 260 puntos básicos. Y, lo que es aun mejor, la rentabilidad del bono a 10 años, pese a su resistencia, sigue pasito a pasito recortándose. Este miércoles se quedó en el 4,4%.
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