Tras el cierre en negativo de Wall Street en la jornada precedente (-1,47%) se esperaba poco para el cierre de la semana, sobre todo cuando en el inicio las dudas de los inversores hacían pensar en otra sesión en negativo. Pero al final, todas las plazas europeas han optado por el signo positivo con el Ibex a la cabeza.
La semana ha cosechado ganancias en las principales plazas europeas y hasta en el mercado de la deuda el cambio a sido a mejor. Y todo pese a que este agosto el volumen de negocio ha sido ínfimo, lo que ha afectado a los vaivenes registrados en cada una de las sesiones. En el caso de este viernes se ha ido de menos a más.
Las espadas quedan en alto para la próxima semana, dado que las incertidumbres permanecen ancladas en el quehacer diario, pese a que de vez en cuando los inversores optan por hacer la vista gorda y darse alguna que otra alegría. En esta semana fue suficiente conocer la salida de la recesión de la eurozona y que países como España vieran reducir la deuda de su banca con el BCE para creer que es posible que la recuperación llegue más pronto que tarde.
Pero los indicadores siguen dando muchos sinsabores como para decir que ya es tiempo de pasar página y que las bolsas vuelvan a sus valores de antes de la crisis. En el caso de España, con su nuevo máximo anual, todavía parece imposible pensar tan siquiera en superar la barrera de los 9.000 puntos. Pero este viernes se ha superado un nuevo escalón, la cota de los 8.800 puntos, para estar de enhorabuena.
Un máximo que ha posibilitado el comportamiento de la prima de riesgo, que ha descendido hasta los 249,2 puntos básicos, un listón que hace solo una semana parecía imposible de lograr. Junto a ello, la rentabilidad del bono a diez años, por fin, ha roto la barrera del 4,4%, con un 4,367% de registro que muestra una lentitud en la caída que esperemos se pueda consolidar. Y como colofón de ese máximo de 8.821 enteros la banca ha venido a dar su contribución inestimable en la sesión con subidas por parte de todas las entidades. Ni la confirmación de que el nivel de deuda ha alcanzado el 90% del PIB ha desanimado a los inversores.
Con todos estos vientos favorables, el selectivo español se erigió como la mejor plaza europea con un avance del 0,96%, superior al 0,62% registrado por el CAC 40 parisin, pero sobre todo significamente más grande que el 0,16% del Ftse de Londres y el 0,15% del Dax alemán.
Para la próxima semana, despues de cinco semanas consecutivas de ganancias, no sería de extrañar, a falta de referencias económicas, se necesitará encontrar algún otro referente para consolidar las subidas. En su ausencia, no sería de extrañar que se produjera algún tipo de corrección técnica en las plazas europeas, incluido alguna que otra brusca caída. La renta variable tendrá mucho que decir.
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