En septiembre hablaremos de hiperflexibilidad y privilegios

22/08/2013

Maite Vázquez del Río.

El presidente de la CEOE ha empezado a calentar motores, seguido por su vicepresidente, el polémico Arturo Fernández. La flexibilidad, los «privilegios» de los trabajadores con contrato indefinido, la dualidad del mercado laboral, y demás dimes y diretes de otros años, renovados por la crisis serán objeto de análisis y de negociación a partir del próximo mes de septiembre.

Al menos es lo que quiere la CEOE y propone a los sindicatos. La reforma laboral llamada a ser la que acabaría con la dualidad del mercado laboral ha fracasado. Temporales y fijos, y entre unos y otros unas diferencias tan grandes como de vivir seguro -aunque con recortes moderados del salario- o vivir en precario. La fórmula por la que opta la patronal española es quitar a unos para darle a los otros algunas mejoras. Y a bote pronto, no es que suene mal, sino fatal.

Juan Rosell hablaba de «privilegios» cuando la palabra correcta sería decir derechos que, a la postre, no son más que mejoras en las condiciones laborales con el transcurrir de los años, porque la revolución industrial se libró hace más de dos siglos. En tiempo de bonanza se hablaba hasta de poder reconciliar la vida laboral y personal. En tiempo de crisis, de flexibilidad, donde la vida personal no cuenta, sino que hay que adaptarla a las condiciones de la demanda, el mercado y los resultados de la empresa.

Sí es cierto que en el mercado laboral sobran modalidades de contratación. Más de cuarenta, aunque al final solo se utilizan los contratos indefinidos, los temporales, los de formación, tiempo parcial y los de relevo. Poco más. Y entre unos y otros las diferencias son como la noche y el día. Si una actividad solo requiere a un trabajador durante un par de horas diarias, o semanales, el empresario siempre va a encontrar a alguien. No hay que olvidar que hay seis millones de parados. Que de un minuto para otro, es necesario cambiar el turno de trabajo, no pasa nada. La necesidad de la empresa lo exige. ¿Quién se puede negar a ser flexible?

Pero parece ser que no es suficiente. Como si los trabajadores indefinidos no fueran flexibles porque con tanto «privilegio» no se les va a pedir más.

No se entiende la lógica de la CEOE. Una nueva vuelta de tuerca con la que parece que España para ser competitiva sólo lo puede ser a través de salarios míseros, condiciones laborales venidas a menos y cambiadas a peor y despidos con indemnizaciones «simbólicas». Con los sueldos que hay no se entiendo cómo el FMI pide que se bajen más los sueldos en España, si lo de los «mileuristas» de la época de bonanza económica han desaparecido. Parece que desde Alemania, el Fondo Monetario o Bruselas quisieran convertir a España en la «China europea».

Nadie habla de los beneficios empresariales, de los sueldos esos sí privilegiados de las cúpulas directivas de las empresas y sus posteriores indemnizaciones multimillonarias. Eso se sigue sin «tocar» porque resulta que los privilegiados son los que tienen un contrato fijo.

¿Qué quiere negociar la CEOE? Arturo Fernández ha explicado que «flexibilizar la contratación»…. Con todas las modalidades que hay donde elegir, qué más se puede flexibilizar… a no ser que se quiera cambiar la condición de indefinido para «mantener el empleo» en las empresas que están en dificultades.

Y si es por el lado de los nuevos contratos, ¿para qué se tienen que cambiar los actuales indefinidos? No se entienden las intenciones de la CEOE a no ser, una vez más, para seguir precarizando el mercado laboral. Porque los nuevos empleos que parecen estar creándose ya son de por si hiperflexibles y, a día de hoy, ningún parado se niega a aceptar lo que le ofrecen… ¿Por qué no quiere hablar de la precariedad la CEOE?

 

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