Y mucho cachondo también. Ni en vacaciones se han permitido el lujo de desacelerar sus dilates…
Los guasones.
Nuestro Presidente, ahí donde le ven, tan sosito y apocado él, no deja de sorprendernos con unas actuaciones de lo más delirantes, especialmente en lo que a sus intervenciones públicas se refiere. Se le debe haber pasado ya la euforia catódica -el plasma dio mucho juego, pero ya conocen aquello de renovarse o morir- y ahora convoca a la prensa para deleitarla con sus paseos por parajes bucólicos y pastoriles. Eso sí, los periodistas ¡¡¡a dos minutos de distancia!!! del cortejo presidencial, no vaya a ser que a algún pérfido informador le dé por cumplir con su obligación y formule alguna pregunta incómoda, osando perturbar el idílico momento vacacional del señor Rajoy. Por cierto, impagable la imagen de su corte de lisonjeros arremolinados alrededor de su “líder” en amor y compaña. ¿No les trae a la memoria míticos momentos de la cinematografía, títulos relacionados con clanes familiares en escenas en las que ensalzan la figura del patriarca? Realmente la política comunicacional del Gobierno se debería incluir en los manuales de las escuelas en el apartado de “Errores a evitar”. Sobre otras políticas hoy no hurgaré, que me siento benevolente tras las vacaciones.
Teófila Martínez también ha cubierto su cupo de gloria estival con aquello de “esos españoles que no tienen para comer, pero pagan Twitter…”. Puede ser que quisiera referirse al coste del equipo, del servicio de Internet, pudiera ser… Pero tal vez simplemente haya soltado por la boca lo que su cabeza pensaba, demostrando un nulo conocimiento de las redes sociales. Aunque yo creo haber descubierto lo que realmente ocurre: los miembros del partido que nos gobierna se van turnando, para lanzar cada semana una chorrada descomunal ante la opinión pública, estupidez que nos mantenga entretenidos un par de días, y así obviar, cortina de humo tras cortina de humo, tantos asuntos espinosos a los que deben hacer frente.
Los últimos cachondos de hoy son los de UGT, entretenidos falseando facturas para ocultar a qué destinan realmente los dineros públicos: al disfrute de los placeres terrenales en sus diversas modalidades. Desde luego estos de El Mundo son unos mamonazos, porque casi con toda seguridad les han arruinado una próxima Feria de Sevilla repleta de gambitas, cervezas, flamenquines, tortillitas de camarones, copichuelas y piscolabis varios. Voy a sacar los colores al director de dicho diario cazando al vuelo un tuit suyo: Pedro J., vamos a ver si usted memoriza de una santa vez el código de honor de todo caballero que se precie: lo que pasa en la Feria, en la Feria queda. Mira que cortarles el rollo del buen comer y el mejor beber a estos simpáticos sindicalistas…
Los gorrinos
Seguro que se les ocurren cientos, pero el laurel veraniego se lo llevan los cafres que utilizan las desgracias ajenas para reivindicar sus intereses. No puedo estar más a favor de la Sanidad y la Educación públicas, de la libertad de expresión y en contra de los recortes -a mis escritos semanales me remito, la hemeroteca es infalible-, pero de ahí a vocear frente a las puertas del hospital en el que una mujer malherida lucha por sobrevivir… En esta ocasión la víctima de un fatal accidente es Cristina Cifuentes, pero podría ser cualquier otro; esto no es una cuestión de ideologías, es algo más simple y básico: se trata de educación, de elegancia, de clase, de empatía con el prójimo, de corrección en las formas. Y es que para saber ser, primero hay que saber estar. Tomen nota.


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