El mismo gobierno catalán que está pilotando un proceso secesionista ha tenido que tragarse hoy el sapo de volver a escuchar los datos que ha denunciado el Síndic de Greugues ante la diputación permanente del Parlament de Cataluña, en el mismo sentido del polémico informe que Rafael Ribó presentó a principios de este mes. Lejos de retractarse, Ribó no solo ha confirmado la existencia de 50.000 niños que en Catlauña padecen malnutrición y otros 751 que están ya desnutridos, sino que ha calificado de «casi diabólico» que desde la Generalitat y los partidos políticos se negaran estas cifras.
Ribó, que ha recordado que los miembros del Parlamento catalán han sido informados en diversas ocasiones sobre el fenómeno, pero que no han sido capaces de atajarlo, ha pedido a los diputados que propongan «soluciones urgentes» a la malnutrición infantil, un problema que, según ha subrayado, se ha agravado con la crisis económica. En este sentido, el Síndic catalán ha reclamado a los partidos políticos que reformulen, «con un debate sereno», las políticas públicas para combatir esta lacra, ya que «es lo que espera la gente».
El informe sobre la Malnutrición Infantil en Cataluña del Síndic de Gregues, presentado a principios de agosto, ha provocado el rechazo del consejero de Salud de la Generalitat, Boi Ruiz, que ha asegurado que «los niños de Cataluña no pasan hambre». Sin embargo, Ribó ha enfatizado hoy que su informe se basa en datos oficiales del Instituto de Estadística de Cataluña, de la propia consejería de Salud y de las entidades sociales, como Cruz Roja o Cáritas, «que están en la trinchera» y que viven esta problemática a diario.
Así, según datos del Instituto Catalán de Salud, en junio de 2013 se contabilizaban un total de 751 menores de 16 años que viven en Cataluña y que padecían desnutrición, unos casos que, a juicio del Síndic de Greuges, son «suficientes» para que esta institución optara por abrir «a fondo» el debate sobre este asunto. Ribó ha recordado que el 16,6% de los menores catalanes viven en un hogar sin ningún ingreso, cuando en 2008 era 5,8% de 2008, y que hasta 10.000 de esos niños viven en familias que perdieron en 2011 las ayudas propias de la Renta Mínima de Inserción (RMI). «¿Nos tenemos que quedar con los brazos cruzados?», ha insistido Ribó a los diputados.
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