Un tipo, o dos, o tres, según las informaciones que se vayan leyendo, ha(n) organizado una masacre en unas instalaciones de la armada en Washington y a los mercados se les ha helado la sonrisa. Más que retroceder se han agazapado.
Hasta ese momento, las cosas iban viento en popa, con Wall Street celebrando por todo lo alto que Larry Summers no vaya a ser el nuevo presidente de la Fed. Es curioso lo ocurrido con este hombre, que no es querido por los más demócratas entre los demócratas por ser excesivamente partidario de la desregulación del mercado de valores, algo que debería ser muy del agrado de Wall Street.
Pero es que en los últimos tiempos todas las percepciones que tengamos sobre las cosas de la economía y el mercado hay que ponerlas en cuarentena. Este tipo, partidario de la desregulación es literalmente odiado en Wall Street porque no le gustan los estímulos y alguien ha sugerido que de llegar a la Fed los retiraría de un plumazo y sin temblarle el pulso.
Así que ahí tienen a los adalidades de la desregulación y la no injerencia de lo público en lo privado haciendo todo lo posible porque el adalid número uno de este tipo de posturas no sea el que tenga que llevar el timón… Cosas veredes, querido Sancho.
Pero los tiros pusieron fin a la alegría y dieron paso a una rápida reacción de cautela en la que emergió rápidamente el factor negativo de la jornada, que estaba pasando inadvertido entre tanta alegría: Apple.
La multinacional de la manzana sigue bajando y bajando y no sólo eso. Tiene el poder de arrastrar consigo a una buena parte de los valores relacionados de alguna forma con ella, ya sea porque son suministradores o, simplemente, porque fabrican componentes de telefonía móvil.
Mucho me temo que hasta que el próximo viernes no se conozcan las cifras de ventas del primer día de ventas de los nuevos modelos de iPhone las cosas no se van a calmar. Y excuso decirles cómo se van a poner de crudas si las cifras no son las esperadas por los analistas. Miedo me dan las cifras y, sobre todo, los analistas.
En fin, que al cierre quedaban muchas cosas en el alero y al menos trece muertos por un tiroteo. Terrible. En estas condiciones, lo de menos es sí el S&P 500 estuvo circulando por la zona de máximos, que estuvo, o sí se subió o bajó tanto. Pero hay que ponerlo para los seguidores de las estadísticas.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,77%, el S&P 500 un 0,57% y el Nasdaq Composite retrocedió un 0,12%, en gran medida por el «efecto Apple«.
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