La participación de Repsol en Gas Natural podría ir a un único inversor

22/09/2013

Tania Juanes. La operación que se perfila permitirá a la petrolera mejorar sus posiciones en hidrocarburos, aunque su principal objetivo es mejorar el rating.

Aunque la operación se materializará sin prisas, las relaciones entre Repsol y Gas Natural es un camino que ya sólo tiene una dirección: la venta total o parcial -entre el 30% y 25%- de la participación que la petrolera tiene en el compañía eléctrica y gasista. La transacción, según fuentes del mercado, no se va a enfrentar a problemas de demanda por más que la sociedad que preside Salvador Gabarró está inmersa en los eventuales impactos en sus cuentas por la ley eléctrica, que ha sido aprobada este último viernes -20 de septiembre-.

La elección de los candidatos a la adquisición, con Deutsche Bank como asesor de la transacción, es una cuestión que decidirá el grupo que preside Antonio Brufau, aunque en todo caso con el objetivo de no perjudicar a la gasista. La Caixa, que controla el 35% de la gasista y es además el primer accionista de la petrolera, así como Gas Natural serán informadas de los pasos que se vayan dando. Pese a la previsible elevada demanda por parte de fondos y otros inversores institucionales, la transacción se quiere hacer en una etapa e, incluso, en medios financieros no se descarta que sea a un sólo comprador, aunque evitando la opa por lo que no llegaría al 30%. Una opción que podría no ser bien vista por La Caixa y la gasista, aunque también es cierto que es más difícil encontrar inversores que luego no vayan a tener un peso relevante en la compañía.

Uno de los candidatos para tomar un paquete significativo es Temasek, sociedad de inversiones de Singapur que, pese a su carácter estatal, actúa más como un fondo respecto a la participación en la gestión de las empresas de las que es accionista; aunque dado el elevado paquete que tiene en Repsol -un 5%-  forma parte del consejo de administración. Además de sus excelentes relaciones con la dirección del grupo petrolero, su eventual entrada en Gas Natural no despertaría el recelo del Gobierno español, que cuenta con capacidad para vetar las compras en empresas energéticas por parte de inversores no comunitarios, según fuentes consultadas.

La situación no es la misma en el caso de Sonatrach, que ya tiene el 4% de la gasista, y que tampoco parece que quiera arriesgarse a verse obligada a lanzar una opa. Pero este no es el principal obstáculo, y sí lo es las reticencias que podría levantar en el Ejecutivo al elevarse la dependencia, ya fuerte en cuanto a suministro de gas, con Argelia. La compañía estatal argelina controla además, junto a IPIC, de Abu Dhabi -a través de Cepsa- más del 80% del gasoducto que une España con ese país del Magreb. El único socio español de esa infraestructura es precisamente Gas Natural.

Otro posible socio sería la china Sinopec, que mantiene alianzas con Repsol en Brasil, y que en algún momento se interesó en entrar en el capital de la petrolera española. Los mismos medios consultados indican que lo que ahora prácticamente se descarta es la venta a un socio industrial, tipo la francesa GDF-Suez. Porque en casi todo hay cuestión de matices y otros posibles compradores se percibirían más como un socio comercial o financiero para poder abordar o desarrollar proyectos.

Las mismas fuentes dicen que una eventual o futura reducción de La Caixa en el capital de empresa que dirige Rafael Villaseca tendría su propio camino. En ese caso en medios internacionales se ha apuntado el nombre del magnate mexicano Carlos Slim, con el que la entidad financiera catalana mantiene buenas relaciones industriales. No obstante, esta posible segunda parte quedaría condicionada al resultado de la primera.

Con todo esta transacción, que operativamente se ajusta a la salida de Repsol del área del gas natural licuado (GNL), no es una desinversión más: supone el fin de una alianza energética la de la petrolera y la gasista, que se ha desarrollado en parte bajo el paraguas de La Caixa, que podría dar nuevos pasos en el futuro. Por otro lado, la salida de la petrolera influirá lógicamente en el consejo de Gas Natural, pero no al parece en la alta dirección.

La desinversión tendrá, asimismo, un reflejo sustantivo en Repsol: la venta del paquete que asciende a unos 4.500 millones de euros aportaría a la empresa plusvalías por más de 1.000 millones. Estas cifras, que se unen a la inyección que le supondrá la materialización de la adquisición por Shell de sus activos y a los más de 10.000 millones de liquidez, le mejora el perfil de deuda y para abordar nuevas adquisiciones. Si bien, el primer objetivo de la petrolera es elevar el rating de las agencias de calificacion, por lo que la moderación será la base de la estrategia. Y después mejorar posiciones en el área de exploración y producción de hidrocarburos en zonas con seguridad jurídica.

 

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