De la recuperación a la resignación

30/09/2013

Maite Vázquez del Río.

A veces los políticos se me parecen a charlatanes de feria. ¿Se han dado cuenta de la importancia de los adjetivos que emplean? Asumido que nos mienten, cada vez que nos presentan un anteproyecto de ley, como el que ahora acaba de entregar el ministro Montoro en el Congreso, la mosca se queda más que pegada a la oreja. Ya sabemos del optimismo desbordante de Montoro, o de la palabra precisa de De Guindos… pero la consigna para 2014 es la de la recuperación.

Ahí es nada… aunquecon casi seis años de crisis a cuestas que ésta llegue a su fin tiene que suceder algún año. En 2012 nos dijeron que sería en 2013 y, ahora, que en 2014. Digo yo que algún día acertarán. Pero así, a bote pronto, Montoro y de Guindos llaman recuperación a que se reduzca unas decimillas la tasa de paro y a que el año que viene nuestra deuda equivalga a la riqueza que generemos. ¿Cómo nos vamos a recuperar  con estas alforjas?

Y de lo prometido, nada. Rajoy nos prometió -porque podía- reducir las administraciones ni reformarlas, uno de los ejes de su campaña electoral, y ¿qué ha pasado con su promesa de que en 2014 se reduciría el IRPF que nos subió nada más llegar al Palacio de La Moncloa? Al parecer es un éxito que no nos lo hayan vuelto a subir, o el IVA -como nos pide Angela Merkel-, y con eso nos debemos dar con un canto en los dientes. Para 2015 queda pendiente su prometida reforma de todos los impuestos. El temor es que lo que haga sea para buscar votos y no lo que necesita nuestra empobrecida economía.

Pues bien, Montoro y de Guindos nos prometen el año de la recuperación. El problema es que esa promesa no tiene bases científicas, sino el deseo de que no aparezca ningún nuevo sobresalto y que la recuperación llegue, porque ya es hora. Todo dependerá de que cambie el ciclo económico. (¿Dónde estará el dicho boton de on/off del ciclo?)

Nos «venden» que la recuperación que está a punto de llegar se debe a lo bien que lo han hecho. Lamentablemente lo único que han hecho es es apagar incendios a toda prisa siguiendo los dictados de Merkel y Lagarde, con leyes como una reforma laboral cuyo único fin fue reducir salarios y elevar la temporalidad, la precariedad e inseguridad de los trabajadores.

Esta vez el déficit público parece que lo han dejado intencionadamente en segundo plano. En 2012 fue el 6,84%, cuando debía haber sido del 5,3% -ampliado luego hasta el 6,3%-. Pero los hechos demuestran todo lo contrario: enésima congelación salarial de los funcionarios y una subida de pensiones que roza la congelación (0,25% de subida y a eso le llaman no perder poder adquisitivo); extensión del copago sanitario, menos dinero para libros de texto; subida de las cotizaciones; menos dinero para I+D+i; paupérrimas inversiones en infraestructuras… aunque nos intenten acallar diciéndonos, «miren ustedes», Rajoy nuevamente tiene el sueldo congelado (poco más de 78.000 euros al año) y al rey se le reduce su asignación un 2,2%. Más que nada porque  esa congelación y reducción no llegan a tapar el agujero de 70.000 millones de euros que tiene España y cerca del billón de euros que debemos. La realidad no es otra que el déficit no se ha cumplido y la mayoría dudamos de que en 2014 se vaya a cumplir. ¿Recuerdan la convicción de que ellos , el PP, si lo cumpliría?

Es hora de que los ciudadanos digamos a nuestros gobernantes que no se puede gastar por encima de sus posibilidades con nuestro dinero; que lo que nos importa es tener pensiones, buena sanidad y educación, carreteras en buen estado y poco más. Que no nos valen aeropuertos fracasados por votos ni tropecientos organismos públicos cuya misión aun no nos han esclarecido, ni tanto asesor, ni tantos privilegios via iPad. Los demás nos tenemos que apañar con lo que hay, ¿por qué ellos no?

Las cuentas públicas del año que viene, en el fondo, nos hablan de la resignación, cuando se tiene que aumentar la dotación para ayudar a los desempleados, mientras en el trasfondo se encuentra el ajuste mayor de todos: el de las pensiones. Ese sistema se puede reformar año tras año, pero el laboral -por ejemplo- pese a demostrarse ya fracasado, ahí se mantiene sin cambiar una coma. ¿Es así como se creará empleo? En 2014 se va a seguir destruyendo y el poquito que se cree será de una calidad ínfima y porque la población activa está cayendo (entre los suertudos que se van a poder jubilar, los jóvenes que se van y los emigrantes que vuelven a su país).

Mientras, lo que nos preocupa, sigue dando sus nuevas dentelladas: este mismo mes subirá otra vez el recibo de la luz. Y su brillante reforma energética ni servirá para bajar el precio de la luz a la media europea (ya quisiéramos que los sueldos alcanzaran también esa media) ni las compañías eléctricas saben cómo reducir su déficit, mientras que las energías alternativas han supuesto nuevos agujeros para quienes se creyeron las promesas a base de primas.

De momento, el ciclo económico «pita» a que ni se cumplirán los ingresos previstos por recaudación de impuestos para este año, y debemos darles gracias porque aseguran que no subirán más los impuestos… aunque a estar alturas de la película quién se lo puede creer. Si el ciclo no cambia, ya llegará su «no se puede hacer otra cosa». Una excusa perfecta para quienes se han acomodado en las poltronas y ocultan su fracaso de que no saben qué hacer. Ya se han resignado o esperan las consignas de una renovada y reforzada Angela Merkel.

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