Bueno, alguien sí ha dado un paso adelante. El presidente Obama ha citado a una reunión a los líderes demócratas y republicanos de la Cámara y del Senado para comunicarles su postura ante lo que está ocurriendo: «la Casa Blanca no va a negociar». Punto. El presidente ha trasladado el problema al Congreso y allá se las arreglen.
Juego con ventaja, ya que lo que Obama ha dicho a los cuatro líderes políticos ha ocurrido pocos minutos después del cierre del mercado, pero lo cierto es que el mercado cree que a pesar de todos los pesares se va a llegar a un acuerdo y rápido.
Además, cuentan con que los demócratas van a jugar la carta de no ceder a las exigencias republicanas para un acuerdo. Piden un año de retraso en la aplicación de fondos en la reforma sanitaria, pero Obama y los demócratas saben que dentro de un año estaremos de nuevo ante el mismo problema, por lo que tiene claro que la única manera de que cedan es que la opinión pública se les eche literalmente encima.
Lo que en cambio no consigo captar por ninguna parte es cuánto tiempo va a ser capaz Wall Street de tolerar esta situación. El próximo día 17, Estados Unidos alcanzará su techo de deuda y Obama ha advertido también que no negociará. Son dos sapos demasiado grandes de tragar para los republicanos.
Lo que está en juego son los ingresos de 800.000 funcionarios estatales que ya están en su casa y si el techo de deuda no se amplía, estaría en juego la propia capacidad del país de hacer frente a los pagos comprometidos por su deuda en circulación, entrando en un «default» temporal, pero «default» al fin y al cabo. Y no les cuento cómo pone esto a las agencias de rating…
Las apuestas de ambas partes son arriesgadas, pero la del mercado no lo es menos. Apuesta decididamente a que nada es lo que parece y que frente al caos que se nos vende hay una posibilidad de acuerdo rápido. No quiero pensar en que no salga bien.
Pero es que es muy sintomático lo ocurrido hoy. El dato de empleo de la consultora privada ADP ha sido malo, peor de lo esperado, y los índices han abierto claramente a la baja. Y donde podían esperarse nuevas caídas en realidad se han encontrado ganas de recuperar el terreno perdido, al punto de que el S&P 500 y el Nasdaq Composite han estado a punto de lograrlo.
Teniendo en cuenta que la única referencia que vamos a tener respecto al empleo es este dato mientras persista el cierre de la Administración, podría decirse que el mercado ha decidido obviarlo, o que sigue interpretando todo en base a un análisis sobre la retirada de estímulos y esta es una «buena» noticia que aleja más en el tiempo la decisión de la Fed.
En fin, que parece que mantienen la esperanza, que dicen por ahí que es lo último que se pierde. Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,39%, el S&P 500 un 0,07% y el Nasdaq Composite un 0,08%.
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