Comenzaba la jornada con el lastre de la caída en Wall Street, la primera realmente seria desde que comenzó la «crisis presupuestaria y de deuda» en Estados Unidos. En el otro platillo de la balanza, la confirmación de que será Janet Yellen, actual vicepresidenta y partidaria de los estímulos, la elegida para suceder a Ben Bernanke al frente de la Fed.
Ni qué decir tiene que Europa se agarró a la designación de Yellen como a un clavo ardiendo para salir al alza y tratar de demostrar que se quieren desligar a toda costa de la crisis americana, que ha derivado en un recorte bursátil que ya es muy superior al europeo. La verdad es que es complicado de creer que Europa pueda sustraerse a nada, pero cosas más complicadas han intentado en otras ocasiones los que mandan en el cotarro para confundirnos a todos.
Y de entre todos los índices europeos, de nuevo, el Ibex destacó sobremanera. El selectivo español estuvo muy favorecido, pero que mucho, por la colocación de papelón por parte del Tesoro, esta vez sin subasta. Se han colocado bonos a ¡¡31 años!! con una demanda realmente llamativa y, lo mejor, con abundancia de capital extranjero. La fórmula de las emisiones sindicadas está resultando un éxito en la estrategia del Tesoro.
De la misma forma, el Mibtel italiano seguía la estela por muy parecidos motivos, aunque la colocación de deuda italiana era a un plazo de siete años. Una vez más, los índices periféricos, los apestados, han salvado los muebles y sigue con la cabeza alta. Son los únicos que demuestran que se puede ser inmune a la caída de Wall Street, aunque es justo reconocer que el precio que se ha pagado en los últimos años para que ahora sean posibles estas alegrías (sin duda pasajeras) ha sido excesivo.
Incluso hubo un momento en el que parecía posible que el resto de grandes índices pudieran terminar en positivo, pero apareció Jens Weidmann para fastidiarlo todo. El presidente del Bundesbank advirtió que no habrá más prestamos a tres años a la banca desde el BCE como los hubo en el pasado, los LTRO, al tiempo que advirtió que hay bancos que necesitarán inyecciones de capital.
Tenemos un problema con este tipo y es que se cree el jefe del BCE. Y un segundo problema: los mercados tienden a creerlo también en las primeras lecturas de sus declaraciones, aunque luego se pasen al lado de Mario Draghi cada vez que les conviene. Ya saben, si hay algo advenedizo en este mundo, eso es el dinero.
Total, que lo que consiguió fue hundir a los índices que andaban en la cuerda floja, sin afectar al Ibex ni lo más mínimo. Y es que en el mercado la segunda relectura fue muy distinta a lo que Weidmann pretendía: ¡si alguien necesita capital son los bancos alemanes! Por lo que parece, nadie teme ya a los bancos españoles…
En fin, que los mercados europeos tratan de evadirse de la dinámica en la que andan metidos en Wall Street pero por una causa o por otra no pueden. Al cierre, el Dax perdió un 0,46%, el FTSE un 0,44%, el CAC un 0,16% y el Ibex avanzó un 1,29%. La noche y el día. Sólo carbura el Ibex.
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