Las relaciones entre el Gobierno español y los directivos de IAG (holding formado por British Airways e Iberia) vuelven a complicarse con varios temas de fondo, pero el que acapara la preocupación de algunos miembros del Ejecutivo es la caída de tráfico de la T-4 de Madrid, donde la compañía española tiene su hub. Las últimas estadísticas muestran que la caída de tráfico no se ha debido en exclusiva a Iberia, pero es la que provoca por su peso una mayor repercusión en la infrautilización del aeropuerto.
Pero hay otros datos que se suman a los ya conocidos y que se refieren a la pérdida de viajeros de la que fue la aerolínea española de bandera. Las cifras de septiembre indican que la brecha entre Iberia y Ryanair, así como Vueling, se amplia, al reducir la cifra del número de pasajeros en un 31%. Otra de las bazas que espera utilizar el Gobierno es la negociación Febrero de 2014 es una fecha clave para Iberia, pues es el momento en el que debe renovar el contrato de alquiler de la terminal 4 del aeropuerto de Madrid Barajas.
Fomento además ha tomado contactos con algunas aerolíneas asiáticas, especialmente chinas, así como con compañías de Oriente Medio. El tema se analizará en un comité de coordinación en el que participa el ministerio de Fomento, AENA, representantes del Gobierno autonómico y la Cámara de Comercio.
Pero el principal directivo de IAG se ha defendido frente a las manifestaciones realizadas por Soria y la titular de Fomento, Ana Pastor. Según Willy Walsh, la crisis de la compañía y de Barajas se debe a la crisis económica en España. «Decir que la situación de Barajas es culpa de Iberia es no ver los problemas reales de la economía española», ha señalado.
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