La arrogancia y prepotencia con que el ministro Montoro exhibe su «des»conocimiento de lo que nos pasa resulta más que insultante. Hasta los propios empresarios le han tenido que corregir la plana y asegurar que los salarios en España están bajando. No nos vale ese maquillado «crecimiento moderado» que nos vende el ministro cuando la pobreza afecta a más de tres millones de españoles, se sigue deshauciando a las personas de sus casas, hay familias que viven con poco más de 300 euros al mes, y el «mileurista» de los tiempos de bonanza pasó a los anales de la historia para no volver.
El propio Banco de España ya lo decía en uno de sus últimos informes. La reforma laboral está sirviendo para que los salarios bajen. Las encuestas del INE sobre salarios, también reconocen la pérdida de poder adquisitivo… ¿Se lo explicamos en pizarra electrónica? Pero las estadísticas, esas de las que tanto echa mano el Gobierno cuando le interesa para ridiculizar a la oposición, también lo confirman.
Hasta la nada sospechosa CEOE lo ha confirmado. Este año bajarán entorno al 0,6%. Es más, su ahora aliado Consejo Empresarial para la Competencia, acaba de constatar, no solo que este año bajarán los salarios, sino que una de las ventajas competitivas de nuestro país, precisamente, es que «la fuerza laboral es un 20% menos costosa» de media que países como Alemania, Francia o Italia. Una diferencia que en algunos casos llega hasta el 30%. Vamos, que si somos la cuarta potencia económica europea, nuestros salarios más bien parecen asiáticos.
Pero el señor Montoro se olvida de que él fue el primero en bajarnos el sueldo con su subida del IRPF, recién llegado al ministerio. Se olvida también de cómo se ha ido encareciendo la vida, mientras nuestros sueldos «crecían moderadamente». Sin ir más lejos, el espectacular aumento del recibo de la luz y, ya de su competencia, la subida del IVA que se amplió a productos más necesarios. Sin olvidar el medicamentazo, las menores ayudas a la educación, la subida religiosa año del transporte, el gas o el agua y demás servicios públicos, muy por encima de los sueldos.
Claro que él, que percibe dietas por desplazamiento, al ser diputado por Jaén, pese a tener varias casas en Madrid, y que a duras penas pisa la calle y no sabe lo que ocurre, le parece que su sueldo está subiendo. Y si a él le sube, nos sube al resto. Esto es como a Zapatero cuando le preguntaron cuánto costaba un café. Montoro es otro ejemplo de cómo los políticos se alejan de la realidad de los ciudadanos en cuanto se meten en un despacho y adquieren el título de excelentísimo. Pero también es una muestra de cómo nos gobiernan, negando la mayor.
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