Mejor un mal acuerdo…

16/10/2013

M. L. Reza un dicho muy español aquello de que "más vale un mal acuerdo que una buena sentencia" y la primera parte de la frase es de aplicación completa a lo ocurrido en Estados Unidos. Eso sí, el "mal acuerdo" ha llevado a la euforia bursátil.

El gran logro del acuerdo entre demócratas y republicanos que finalmente verá la luz es que concede un mayor plazo para negociar, hasta el 15 de enero para el presupuesto y hasta febrero para el techo de deuda. El gran problema es que no arregla ninguno de los asuntos de fondo por lo que se trata simplemente de retrasar la solución definitiva.

Y es que peor que un mal acuerdo es, en este caso, un «no acuerdo» por las negativísimas consecuencias que traería no solo a la economía estadounidense. Pero los problemas siguen ahí y con el lamentable espectáculo que han dado los políticos, el fantasma de la rebaja del rating no está del todo despejado.

¿Es un mal acuerdo o un buen acuerdo? Pues depende del cristal con que se mire. Es como ocurre en España. ¿Son buenas o malas las medidas tomadas por el Gobierno? Pues ni buenas ni malas. Seguramente el mejor calificativo es «necesarias». Pero no deja de ser una lástima que se haya desaprovechado una magnífica ocasión para recortar donde realmente se necesita y para terminar con las mamandurrias y otras prebendas de verdad en lugar de recortar donde no se debe recortar.

Pues eso. Que el acuerdo en Estados Unidos es simplemente «necesario». Iría un poco más allá y lo tildaría de «indispensable», pero se desaprovecha una nueva oportunidad de avanzar hacia lo que realmente se necesita. Ahora tienen hasta enero y ya son muchos los que consideran que sestearán hasta justo la semana antes en lugar de ponerse desde ahora mismo las pilas que debieron ponerse hace meses. Políticos al fin y al cabo. ¿Qué tendrán que en todas partes son un ejemplo de inutilidad?

Pero al mercado le dan igual estas disquisiciones. Es más, ha celebrado el evento por todo lo alto a pesar de que lo daban por hecho desde siempre. Vamos a mirar desde el prisma de lo que teníamos y lo que tenemos.

Teníamos una economía que crecía a un ritmo «entre modesto y moderado», con un mercado laboral en recuperación sostenida pero aún insuficiente, los precios controlados y el consumo repuntando.

Ahora tenemos una economía que se mantiene creciendo pero es una incógnita cuánto lastre supone el cierre de la administración en este crecimiento. Donde sí se sabe el efecto es en el empleo: las cifras de las últimas semanas son las peores en meses, así que no se puede esperar nada bueno del consumo. Eso sí, los precios siguen estables.

El escenario post-crisis es mejor para los intereses del mercado que el anterior a la crisis. No quieren una retirada acelerada de los estímulos y el cierre de la administración y sus desconocidas implicaciones sobre las variables macroeconómicas brindan una excusa perfecta para que Bernanke siga sin tomar decisiones al respecto antes de su retiro a finales del próximo enero.

Y, adicionalmente, las primeras filtraciones sobre las negociaciones hablaban en días pasados de un acuerdo hasta noviembre y lo que se ha sacado adelante es la ampliación del plazo para la negociación hasta enero o febrero, con lo que el mercado tiene una perspectiva temporal más amplia hasta la próxima segura crisis.

No es baladí lo conseguido y los índices americanos así lo han hecho notar. El Dow Jones ha subido un 1,36%, el S&P 500 un 1,38% y el Nasdaq Composite un 1,20%. Está claro que mejor un mal acuerdo…

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