Lo cierto es que la mayor parte de los inversores avezados no dan la más mínima importancia a las «noticias». Miran el gráfico, interpretan lo que quieren interpretar y deciden. En la teoría chartista pura, «el gráfico ya descuenta las noticias».
Y yo, que soy trader y periodista, creo cada vez más en esta idea chartista. Lo que va a pasar esta demasiado a menudo contenido en los gráficos y una noticia adversa sólo será un pequeño inconveniente si es que el mercado, los que deciden, quiere ir hacia un determinado sitio.
Sin embargo, cuando se avecina la «semana grande» de resultados en Estados Unidos, las piernas de más de uno flaquea, ¿Y si no cumple las previsiones tal o cual valor? ¿Y si las cifras no convencen? Con mucha frecuencia un buen resultado es mal recibido por el mercado y viceversa, así que muchos optan por esperar a que se aclare un poco el panorama.
Esta actitud tiene más predicamento hoy que nunca porque salvo Google y Bank of America, el resto de los resultados presentados han sido o decepcionantes o simplemente discretos, en la línea de lo esperado por sin más. Y sin resultados no carbura esto. Más aún, sin buenas expectativas para los próximos trimestres, la Bolsa se gripa sin remisión.
Y ahí tenemos otro problema. El parón americano, el cierre de la administración Obama y la tensión sobre el techo de deuda pueden haber debilitado la frágil recuperación. Es lo que faltaba y por eso quieren todos escuchar a las empresas. Porque los políticos y los estadísticos viven en sus burbujas de cristal en tanto que a las empresas les toca lidiar con el toro cada día en la plaza, así que saben mejor que nadie lo que pasa y lo que puede pasar.
¿Y esto que tiene que ver con Europa? Pues que los mercados del Viejo Continente se han permitido la «machada» de desentenderse un poco de los problemas desatados al otro lado del Atlántico, pero han agotado buena parte de su munición y sus fuerzas. Necesitan que el «faro de Wall Street» vuelva a brillar para seguirlo. Y el faro ha dicho últimamente que adelante pero por alguna razón por aquí quieren más claridad.
Sólo el FTSE, que ahora trata de recuperar el terreno perdido en la última corrección, y en menor medida un Ibex que sigue a lo suyo parecen tener ganas de mantenerse en el alambre. El resto prefiere ver al funambulista desde la barrera.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,02% el FTSE un 0,48%, el CAC se dejó un 0,21% y el Ibex subió un 0,36%.
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