Si mañana salen los datos atrasados de empleo no agrícola del mes de septiembre y las empresas están en plena temporada de resultados, el mercado ha preferido instalarse en una actitud de espera, no vaya a ser que las cosas no rueden en la dirección deseada.
Pero mientras tanto, los comentarios van y vienen y casi todos apuntan en una dirección cuando menos sorprendente: la Fed no retirará los estímulos hasta marzo del año que viene.
Hace apenas un par de semanas se contaban los días que quedaban para que comenzara el proceso y ahora se empieza a contar con que se retrasará a marzo. ¿Tanto ha influido en la marcha de la economía el cierre de la administración?
Eso es precisamente lo que está por ver, pero los primeros modelos econométricos subrayan que el daño ha sido superior al esperado, dada la fragilidad de la situación económica en que se ha producido el cierre.
Adicionalmente, el espectáculo en torno a la elevación del techo de deuda habría producido un efecto nocivo en la entrada de capitales y el horizonte de una nueva negociación presupuestaria y sobre el techo de deuda que no va a despejar por completo el panorama hasta bien entrado febrero hacen que las previsiones vayan a marzo.
En realidad tiene su lógica, pero se me ocurre la maldad de que todo haya sido planteado de semejante manera precisamente para justificar un retraso en la retirada de los estímulos. Ahora saldrán un par de datos malos, empezando por el de mañana y ya tendremos la percha a la que agarrarnos, esa de «la situación está muy malita, peor de lo previsto y hay que seguir insuflando dinero».
Es lo malo de arreglar las crisis a base de meter dinero y más dinero en el sistema. Que nunca se encuentra el momento ideal para dejar de hacerlo y que siempre que se deja de hacer hay consecuencias negativas. El mercado y la economía en general tienen una gran propensión a volverse drogadictos de esa droga llamada dinero fácil, fresco y casi ilimitado.
Por eso, mientras el panorama se despeja, los mercado prefieren ver los toros desde la barrera. Esperar y ver, que también arrecian las presentaciones de resultados económicos, y luego tomaremos las decisiones pertinentes.
Al cierre, el Dow Jones bajó un mínimo 0,05%, el S&P subió un escasísimo 0,01% y el Nasdaq Composite cerró con un avance del 0,15%.
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