Siempre se espera que la temporada de resultados aclare algunas dudas o contribuya a alisar el camino, pero la de este trimestre no está sino ratificando que la economía no está para florituras. Que sí, que hay mejoría, pero que la velocidad de crucero no es aún la adecuada.
Y como no hay noticias positivas y las negativas ni siquiera lo son tanto, el mercado se preocupa por todo lo demás, es decir, por lo accesorio. Hoy ha tenido un especial eco entre los analistas el aumento de la morosidad en los bancos chinos. Y es que venía el asunto precedido de un nuevo episodio de tensión en el interbancario del gigante asiático.
Como quiera que en Europa tampoco han sentado demasiado bien en el sistema financiero las nuevas normas de definición de préstamos en mora, no había acicate alguno para las subidas. Y cuando esto ocurre en zona de máximos, toca realización de beneficios. Dicho y hecho. Una apertura a la baja y luego a nadar y a guardar la ropa. Sin ganas, sin fuerzas y, sobre todo sin motivación.
Al cierre las cosas no fueron a mayores ni a menores. Simplemente, es como si hubieran dejado pasar el tiempo. Es lo que tiene que el mercado se quede sin referencias positivas. El Dow Jones se dejó un 0,35%, el S&P 500 un 0,47% y el Nasdaq Composite un 0,57%.
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