Draghi habló y el Ibex se estampó

07/11/2013

Miguel Larrañaga. Por fin, Draghi habló. Bajó los tipos y dijo que estarán bajos "durante mucho tiempo". Dijo lo que quería escuchar el mercado, o no. El caso es que Draghi habló y el Ibex se estrelló. Sólo el Dax aguantó el tipo y a duras penas.

Lo mejor para hablar de la sesión de hoy es poner un gráfico intradiario del Dax en velas de cinco minutos. Es la forma de dimensionar adecuadamente lo ocurrido:

daxCelebración por todo lo alto de la rebaja de tipo y luego, a medida que se fueron conociendo detalles y efectuando análisis, todo se desinfla. Y conste que el índice alemán fue el que mejor parado salió del desastre, que el Ibex llevó la peor parte con amenaza de descenso a los infiernos incluida.

¿Qué ha pasado? Esa es la gran pregunta y les prometo que estoy un poco desconcertado. Leo por todas partes la palabra ‘sorpresa’ a la hora de hablar de la rebaja de tipos del BCE y no lo entiendo muy bien. Si un pobre diablo como yo llevaba hablando de ello una semana no es posible que a nadie la coja de sorpresa. O nos quieren vender una moto sin frenos…

Nada de sorpresas, el BCE hizo lo previsto y lo que querían los que mandan en el mercado, pero dio la razón a los análisis más pesimistas. De incipiente recuperación nada de nada y no por la rebaja de tipos, sino por lo que la acompaña.

El BCE sigue insistiendo en que no fluye el crédito y que el sistema financiero está acogotado. Esto último no lo dice, pero actúa como si tal cosa ampliando hasta 2015 la liquidez a tres meses para los bancos. Lo de que no fluye el crédito sí lo dice abiertamente. Y al mercado no le gusta porque sabe que sin crédito no hay nada que hacer.

Y lo que menos gusta es que sin crédito las posibilidades de que la inflación retorne a unas cotas razonables son muy escasas. De hecho, el mercado ha interpretado que la rebaja de los tipos de interés no tiene demasiado que ver con la recuperación de las economías, sino con cierta recuperación de la inflación.

La subida de precios en la Eurozona se sitúa en el 0,7% interanual y esta baja tasa de inflación es muy preocupante para el BCE, ya que estaría reflejando que el crecimiento es tan escaso y el crédito tan restringido que las posibilidades de deflación o estanflación son cada vez mayores.

Y resulta que en el mercado se han leído con verdadera atención las advertencias del FMI a Alemania o las realizadas también por el Tesoro estadounidense, poniendo contra las cuerdas la bondad del modelo económico alemán, demasiado basado en la exportación y cada vez con menor consumo interno en relación a la producción, configurando un panorama que recuerda bastante al japonés de finales de los años 80 del pasado siglo.

No les cuento más, pero a más de uno se le han puesto los pelos como escarpias de escuchar a Draghi y recordar ambos informes. De ahí que la rebaja de tipos y el resto de las medidas adoptadas por el BCE, tras una primera impresión, se hayan considerado más una maniobra defensiva que expansiva. Y no están las cosas para defendernos, precisamente.

En fin, que la alegría duró exactamente lo que un pastel a la puerta de un colegio y cuando las dudas se adueñaban de unos y de otros salió un dato de PIB estadoundiense que terminó de dar el susto: demasiado bueno para seguir manteniendo los estímulos.

Pues bien, esta es mi crónica de lo que ha pasado, pero como decía Groucho Marx, «si no les gusta, tengo otras«. Eso sí, todas más o menos del mismo cariz. En lo que en realidad difieren es en la carga de pesimismo que llevan aparejadas. He procurado reflejar la más neutral para no crear más alarmas de las necesarias, que de eso ya se ha encargado el Ibex con su rotundo volver a los infiernos desde los máximos del año:

ibexDesde luego, es una de las velas más feas que he visto en los últimos tiempos, así que prepárense que pueden venir curvas.

Al cierre, el Dax avanzó un 0,44%, en tanto que el FTSE perdió un 0,66%, el CAC un 0,14% y el Ibex un 0,98%. Me dirán que tampoco es para tanto, pero muchas veces no es lo que se pierde, sino cómo se pierde. Y esta vez ha sido de muy mala manera. Veámoslo en el CAC:

CACE incluso en ese Dax que logró terminar en positivo:

dax1Definitivamente, entre todas esas velas configuran un catálogo de las más feas de la historia. Si no hay un reacción fulgurante, esto huele a chamusquina…

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