Poco positivo podía esperarse de una jornada en la que nos desayunábamos con la noticia de la rebaja del ‘rating’ de Francia. Supongo que a nadie medianamente puesto en la materia del mercado y la economía habrá sorprendido lo más mínimo. Francia es la gran preocupación de los analistas desde hace ya bastante tiempo y las respuestas del gobierno galo han sido más bien tibias.
No entraré a valorar si hay que ajustar más o menos en Francia, si hay que reducir a lo bestia o a la salvaba su sector público o si es mejor estimular la economía para remontar, pero sabiendo como sabemos lo que las agencias de ‘rating’ valoran, el recorte estaba cantado. Lo único que faltaba era poner la fecha en el calendario, y la fecha fue la de hoy.
Lógicamente, los mercados abrieron a la baja y cuando pensábamos que así iban a seguir todo el día, decidieron exactamente lo contrario. Total, si lo de Francia ya era esperado, no tenía demasiado sentido acusar tanto el golpe. Dicho y hecho, el Ibex se puso a lo suyo pero el resto seguía sin fuerzas. No daban la impresión de querer caer pero no tenían fuerzas para subir y terminaron por imponer la atonía, el Ibex regresó a sus cuarteles de invierno (negativos) y a esperar el dato de empleo americano.
Y aquí llega la guinda del pastel. Un gran dato que duplicó los empleos creados que preveían los analistas. ¡¡Y bajonazo al canto en apenas un par de minutos!! Pero quien pensara que ya era eso lo que iba a sentenciar la jornada se equivocaba. O acertaba, vaya usted a saber, porque apoyándose en ese gran dato, el mercado decidió que era la excusa perfecta para subir.
Total, que lo que un minuto antes suponía casi el fin del mundo y abría la puerta a que la Fed recortara los estímulos en Estados Unidos casi de inmediato, se convirtió en lo que en realidad es, un gran dato que pone sobre la mesa la capacidad de la economía estadounidense para volar por sí misma. eso sí, confiando siempre en el seguimiento atento y cercano de la Reserva Federal por si hay problemas.
Manos a la obra y a remar otra vez, pero con la variedad de que ahora el Ibex ya no lo intentó en solitario. Ahora se incorporaron remeros hasta a los futuros estadounidenses. O, al contrario, fueron los remeros de los futuros estadounidienses (contratados por quien usted está suponiendo y dirigidos por los que mandan en el cotarro) los que tiraron y tiraron hasta lograr que en Europa se pusieran manos a la obra con las piraguas.
Total, que lo que parecía lo peor de lo peor fue el acicate para una sorprendente vuelta del mercado hacia el positivo. Lo que ya hubiera sido de nota es que lo consigueran todos, así que el CAC por aquello de que es su ‘rating’ se quedó en rojo y el Dax, yo creo que más por disimular que por otra cosa. La parte verde se la llevaron esta vez el Ibex y el FTSE.
Al cierre, el Dax se dejó un 0,03%, el FTSE subió un 0,14%, el CAV bajó un 0,48% y el Ibex avanzó un 0,07%. Lo dicho, un mercado de locos.
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