Una vez que Wall Street había marcado nuevos máximos con cierta solvencia, parecía claro que en Europa tocaba una sesión al alza de las buenas. Y no se defraudaron las expectativas, por mucho que quien solo siga el mercado español pueda quedar sorprendido por esta afirmación.
Y es que el Ibex no estuvo en la fiesta. Quedó fuera a pesar de haber apuntado maneras a primera hora, pero el regreso de CaixaBank al parqué tras conocerse que La Caixa ha soltado lastre para cumplir con la enésima nueva norma en materia de solvencia, decantó la historia. CaixaBank perdió casi un 10% y contagió el pesimismo al selectivo español, en el que ni Santander ni Telefónica fueron los líderes que cabe esperar de estos valores.
¿Y qué pasaba al otro lado de los Pirineos? Fundamentalmente, que se constataba el mal momento de la economía europea. Francia ya está en negativo, Alemania rebaja el crecimiento a zancadas, la Eurozona en general está más tiesa que la mojama… Malas noticias y gran reacción de las Bolsas.
Hoy he comenzado a entender lo que ayer no entendía. Hoy sé lo que el Bundesbank sabía y comprendó por qué salió en apoyo del BCE. Resulta que ahora es posible que Draghi tenga un papel no previsto hasta ahora por los alemanes: el de salvador de las exportaciones teutonas.
Me explico. Tan mal están las cosas en Alemania que hoy sacaban pecho con que el consumo privado ha experimentado un mínimo crecimiento. Los tiros van por ahí. Es un modelo basado en una potencia industrial muy superior a lo que sería razonable para su mercado interno, bastante contenido siempre en cuanto a consumo. Por tanto, vive de cómo estén los demás y de su capacidad para colocarlos la ‘tecnología alemana a su alcance‘.
Se lo he contado mil veces. Como Merkel ha estrangulado a Europa, los principales mercados de los alemanes las están pasando canutas, así que no compran tecnología, ni alemana ni de ninguna otra parte. Los alemanes, en un movimiento estratégico que les salió bien, apuntaron a China y a sus crecimientos salvajes como la manera de que su industria pudiera colocar sus producciones.
Pero si Merkel se ha cargado a Europa, China lleva ya tiempo pegándose tiros en los pies y tampoco es ya capaz de absorber todo lo que Alemania necesita colocar. Si esto sigue así, dentro de nada habrá fábricas alemanas rebajando producciones porque no hay donde colocarlas (cuando ese momento llegue a Volkswagen recuerden que volverán a la carga contra Seat).
Y aquí es donde se engrana el espaldarazo del Bundesbank a Draghi. Resulta que ahora el jefe del BCE es poco menos que ‘la gran esperanza blanca’. El BCE va a tener que pilotar la recuperación de esos mercados europeos que ya no compran ninguna tecnología a ver si en breve pueden volver a comprar la alemana.
Ahora encajan las piezas. Mientras necesiten a Draghi no habrá choque de trenes, pero ya puede el italiano irse preparando en cuanto el PIB francés repunte de nuevo y el español y el italiano se normalicen un poco, porque le van a pasar factura de todo.
Lo más curioso es que los inversores siguen apostando por el Dax. Confían en la capacidad alemana para salir adelante contra viento y marea, pero mucho me temo que esta vez se equivocan. Para que el Dax siga subiendo, otros índices van a tener que dispararse y ahí es donde jugamos todos.
¿Y a partir de ahora? Pues que nadie se crea que está todo hecho. Que una cosa es que el Bundesbank haya obrado con astucia y mano izquierda y otra cosa es que Frau Nein vaya a actuar de la misma manera. No sería de extrañar un primer puñetazo en la mesa para hacer saber a Draghi que él no es más que un peón de quien realmente manda. Pero lo que es innegable es que los malos datos económicos abren un escenario que la señora Merkel hubiera preferido no pisar.
Atención. El Ibex se ha quedado hoy fuera de la fiesta, pero tiene toda la pinta de que será uno de los grandes beneficiados por la nueva situación. A poco que los políticos, los de aquí y los de allá, no nos estropeen la historia, por fin parece llegado el momento, con el dinero extranjero llegando a buen ritmo. Incluso, puede que el retroceso que está marcándose el Ibex sea el mejor de los escenarios para salir lanzado de nuevo, pero eso es Bolsa-ficción.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,05%, el FTSE un 0,54%, el CAC un 1,04% y el Ibex un mísero 0,35%.
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