Es un recuerdo de infancia, de esos que no se borran nunca. Los Hermanos Marx desguazando un tren para conseguir que la locomotora siga funcionando a toda velocidad y Groucho gritando aquello de ¡Madera, más madera; es la guerra!
Salvando las debidas distancias, la situación se me antoja bastante paralela. La Fed promete seguir con la máquina a punto de estallar al tiempo que niega la mayor: no hay burbuja por ninguna parte. Vamos, que estos máximos responden y se relacionan directamente con la situación de la economía real.
Si algo me fascina de los americanos es la determinación con la que actúan cuando se creen que la patria los necesita. La Fed fue llamada porque la patria la necesitó y tuvo el valor de tirar de talonario para que el motor no se gripara. Ahora son muchos los que piensan que se ha pasado varios pueblos, pero ellos siguen aferrados al patriotismo y son capaces de justificar su postura como sea.
Por eso no puede pasarse por alto que en la primera comparecencia de Janet Yellen ante el Senado, la que será la nueva jefa de la Fed se haya despachado con una frase que no sé si se habrá creído algún senador, pero que, desde luego, ha despertado sonrisas y algo más entre quienes siguen el mercado día a día. Directa y severamente: «no hay burbuja». Y punto.
Creo que los tiros de la señora Yellen no iban por lo literal. Efectivamente, puede no haber burbuja si ésta no llega a estallar. Solo se habla de burbujas cuando estallan. Mientras tanto son ‘grandes periodos alcistas‘. Y este se caracteriza por ser el más alejado de la situación de la economía real de toda la historia.
Por pintar un poco el panorama, hay ratios de PER que solo se vieron en vísperas del crack del 29. De burbuja nada, señora Yellen. La situación de Wall Street es claramente un reflejo de lo que pasa con la economía real. Y si me apura, también con la economía financiera, que no están los bancos para muchas fiestas tampoco por allí.
No puede haberlo dicho en serio y quedarse tan contenta, así que habrá que tomarlo por ‘haré todo cuanto esté en mis manos para que esto no sea una burbuja’. De momento, ha prometido continuidad con las pautas que se han puesto en marcha con Bernanke y al mercado eso ya saben que le gusta.
Le gusta tanto que ha vuelto a cerrar en máximos históricos. Importan poco los argumentos y las declaraciones. Al mercado lo que le importa es que cada mes sigan metiendo dinero a espuertas, precisamente para que no estalle la burbuja. Porque hemos tenido una burbuja tecnológica, otra inmobiliaria y asistimos a lo que puede ser una burbuja de liquidez, le guste más o le guste menos a la señora Yellen.
Algo debe temer, porque el más solemne de los compromisos anunciados ante el Senado ha sido ese de ‘trabajaremos duro para evitar caer en otra crisis‘, olvidando añadir algo así como ‘que hemos creado nosotros mismos’.
Lo que está claro es que en cuanto se retiren los estímulos nos podemos ir olvidando durante un tiempo de los máximos. De ahí que Yellen esté dispuesta a desguazar el tren con tal de que la maquina siga a todo gas. ¡¡Más madera; es la guerra!!
Hoy la máquina ha seguido a buen ritmo. El Dow Jones ha avanzado un 0,35%, el S&P 500 un 0,48% y el Nasdaq Composite un 0,18%.
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