¿Está agotado el modelo de crecimiento de Brasil?

16/11/2013

Juan Laso. El retraso del concurso del AVE Río-Sao Paulo y sus políticas proteccionistas, provocan miedo en las empresas españolas.

Desde que Lula da Silva ascendió a la presidencia de Brasil en 2003 hasta hace escasas fechas, el país sudamericano ha sido una de las mayores sorpresas económicas mundiales. Pese a las permanentes sospechas de corrupción, el antiguo obrero metalúrgico y sindicalista logró cifras récord de crecimiento, aumentó en millones de personas la clase media brasileña y obtuvo muchos éxitos a favor de sus compatriotas más necesitados.

Tras dos legislaturas, Lula da Silva fue relevado por su mano derecha y candidata de su mismo partido, el PT, Dilma Rouseff, por lo que teóricamente nada debería haber cambiado, pero no está siendo así, aseguran los expertos.

Estas políticas aperturistas de Lula atrajeron a la inversión extranjera mundial y a la mayoría de las empresas del Ibex-35 español, que se han sabido posicionar estratégicamente en Brasil durante estos años. Santander, Iberdrola, Abertis, Telefónica, OHL, etc, son la parte superior de una lista muy amplia.

Presencia del Ibex 35

Brasil es el primer destino mundial de las inversiones españolas, con un stock superior a los 65.000 millones de euros. Recientemente el presidente de Banco Santander, Emilio Botín, se reunió en Brasilia con la presidenta brasileña, Dilma Rouseff, para comunicarla que invertirá 7.500 millones de euros para financiar proyectos de infraestructura en el país.

Todas las perspectivas parecían inmejorables. Sin embargo, algo ocurre en el gigante sudamericano y los expertos no se ponen de acuerdo en lo que sucede. Y aunque no se diga y las cifras sigan siendo relativamente buenas algunos inversionistas, entre ellos, muchas empresas españolas, empiezan a ponerse nerviosas.

Hace escasas fechas el Gobierno brasileño decidió inexplicablemente retrasar otro año la construcción de su línea ferroviaria de Alta Velocidad entre Río de Janeiro y Sao Paulo. Un contrato de más de 13.000 millones de dólares sobre el que han fijado su atención grupos alemanes, franceses y como no, españoles, con dos consorcio liderados uno por Caf y otro por el sector público, Adif, Renfe e Ineco pero con mucha presencia privada, ACS, Talgo, Indra, Abengoa, etc.

Caso OGX

Otro dato. El imperio del multimillonario brasileño, Eike Batista, que se estaba llevando por delante el índice bursátil Bovespa, se hace añicos. Su buque insignia la petrolera OGX acaba de acogerse a concurso de acreedores tras perder 45.000 millones de dólares de capitalización desde 2010 y tras ser incapaz de refinanciar una deuda de más de 5.000 millones. Su astillero, el mayor de la región, muy vinculado a la petrolera, se ve claramente amenazado. Y el impacto de esta crisis empresarial en la economía brasileña puede ser muy alto.

Y por si fuera poco, las protestas por corrupción, cada vez de mayor intensidad, sobre todo a raíz de unos escándalos en el transporte público, no dejan de crecer.

Pese a todo, la mayor economía de América Latina prevé crecer hasta un 4% en 2014 si hay una recuperación económica internacional. Si no se da este caso el crecimiento del país estaría en el 3%, según recientes palabras del ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega. Pero los expertos no se creen estas cifras y el mercado pronostica un crecimiento en torno al 2,2% y el FMI del 3,2%.

Previsiones erróneas

No es la primera vez que el ministro brasileño peca de optimista ya que para este año dijo que habría un avance económico del 4% mientras que el Banco Central y el Ministerio de Hacienda bajaron su estimación al 2,5%. Parece que tras la fuerte expansión del 7,5% del PIB que tuvo el país en el año 2010, las cosas están cambiando a peor.

El FMI opina que para que Brasil crezca como antaño debe tomar fuertes medidas para mejorar la competitividad e impulsar la inversión privada, y de esa forma, fortalecer la confianza de los inversores internacionales, que están empezando a dudar tanto de las cifras macro como de la estabilidad social del país.

El organismo también apunta a que la creciente inversión de grupos del sector privado en infraestructuras debería repuntar al alza la economía, lo que los expertos no tienen nada claro, dada la dificultad que caracteriza este mercado brasileño, con verdaderos monstruos locales como Odebrecht, con presencia en todo el continente.

Es indudable que la confianza de los inversores se ha visto dañada desde que en junio hubiese protestas masivas motivadas por la deficiencia del transporte público y la corrupción, aunque en verdad tenían más que ver con el generalizado descontento social. Para que vuelva a crecer su confianza debe pasar un tiempo sin altercados de ese tipo.

Política monetaria y paro

Y también preocupa la política monetaria. Son muchas las incertidumbres que se ciernen sobre Brasil, entre ellas una muy preocupante es el actual valor de la moneda brasileña, muy por encima de la de sus vecinos del continente y bastante inestable si tenemos en cuenta experiencias anteriores como son ‘el corralito’ de Argentina. En los últimos meses ha sufrido una depreciación cercana al 16%.

El desempleo está en torno al 7%, muy buen resultado teniendo en cuenta la situación actual, en general el país latinoamericano ofrece un mercado de negocio lleno de oportunidades y una clase media cada vez más alta y con unas necesidades de consumo elevadas. Según datos del Banco Mundial el país del Amazonas es la sexta economía del mundo.

El mundial de fútbol que se celebrará en Río de Janeiro en 2014 es la gran esperanza de Dilma Rouseff. Su Gobierno cree que supondrá un nuevo impulso para la economía del país y atraerá otro buen número de empresas extranjeras al mercado brasileño.

Pero los analistas no piensan lo mismo. Ese mundial puede ser también un escaparate de todo lo contrario que quiere mostrar el Ejecutivo de Rouseff. Pueden arreciar las protestas sociales, se puede poner en evidencia el fuerte proteccionismo local y hasta, lo dicen en tono de broma, quizás no ganen el torneo futbolístico.

Chile y Colombia, claras alternativas

Además, hay otros países de la región que ofrecen más oportunidades a la inversión. El olvidado Chile cuenta con la mano de obra más cualificada de todo el continente, es competitivo, ofrece un interesante mercado interno y junto con Perú y Colombia ofrecía mejores perspectivas económicas, según IE Business School. Por otra parte México es considerado el país más competitivo de la región por sus acuerdos de libre comercio.

Lo que es indudable es que en estos momentos Brasil se está jugando ser el lugar favorito de inversión para las empresas españolas y que si no hace los deberes puede tener problemas en este sentido.

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