Con los índices americanos enfrentados a tres resistencias psicológicas simultáneamente: los 16.000 puntos del Dow Jones, los 1.800 del S&P 500 y los 4.000 del Nasdaq Composite, cualquier mínima chispa puede encender la mecha. Y se encendió con un latigazo bajista final muy acusado, como les conté en el comentario de ayer.
Con esta situación de cierre, parecía cantado que los índices europeos tendrían hoy una jornada negativa, y la tuvieron. Pero, como casi siempre, unos muchos más que otros. Hay una serie de factores que están jugando su papel y que trataremos de analizar.
En primer lugar y con incidencia para todos, la situación del Eurostoxx 50, que no termina de romper la resistencia que viene desde los máximos de 2011:
Se ha quedado ‘atrancado’ y no encuentra la manera de salir de la zona de conflicto, por lo que está mandando señales de duda al mercado. Si los cincuenta mayores valores del área del euro no lo tienen claro, ¿quien lo tiene?
Pero llama la atención la muy distinta incidencia que tienen este tipo de cosas en el Dax y en el Ibex. ¿Está ahora mejor el Dax que el selectivo español? Tengo para mí que no, que el asunto va por otro sitio. El Dax es ahora mismo un índice ‘esperanzado’ ante la formación de un gobierno de ‘gran coalición’. En cambio, el Ibex es un ‘índice agotado’ al que los bancos están lastrando y que en el proceso de negatividad cuenta con interesante ‘ayuda externa’ en forma de temores sobre los test de estrés a los bancos, así como dimes y diretes varios.
Tras una subida en vertical, el Ibex ha necesitado claramente una parada técnica y hay mucha mano fuerte interesada en que esta parada lo precipite todo lo abajo que se pueda, sin duda para cargar el petate antes del próximo despegue a los mejores precios posibles. De hecho, es extraño que al tiempo que corrige vayan desapareciendo las posiciones bajistas en valores muy relevantes. Desde luego no esperan mucha más corrección y de Inditex y de Repsol han huido en masa, por ejemplo.
En este panorama, la incertidumbre va por barrios y mientras el Dax recorta un mínimo 0,35% y el FTSE un 0,38%, el CAC se cae un 1,12% y el Ibex un 1,57%. Cada cual paga sus lastres.
Y recuerden que para el Ibex y su futuro inmediato es crucial que la deuda rebaje su rentabilidad en el secundario por debajo del 4%. Sigue ahí, en el filo de la navaja, pero sin el empujón necesario para conseguirlo.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.