Dentro de un videojuego

24/11/2013

Susana Ramírez.

La tecnología avanza muy deprisa, y es con estos avances cuando haces recuento, y echas la vista atrás para rememorar momentos en los que tenías 15 años menos en el cuerpo. Y digo el cuerpo, porque pienso que el alma cambia poco con la edad. El alma no envejece, sí se deteriora o se modifica un poco, en la medida de lo sufrido, pero el alma se mantiene junto con tu esencia igual que el primer día, ahí, intocable con sus mismos pros y contras. Y quiero decir, que echas la vista atrás, cuando tenías 15 o por qué no, 20 años menos…

La tecnología por aquel entonces nos abrumaba. Era genial poder mover un pixel unido a otro pixel por una pantallita oscura, con dos flechitas para izquierda o derecha. Y poder dominar aquel pixel con forma de nave pequeñita, nos hacía sentir poder, nos entretenía.

Luego vendrían los videojuegos para enchufar a una televisión. El poder lo tenías en un mando, con su cable, oye. Cuántas horas nos podíamos pasar agarrando aquel mando con las dos manos y mirando una pantalla. Era el mundo de la tecnología que avanzaba y nos encantaba. Aquel juego de unir piezas que tanto y tanto nos mantuvo ahí enganchados. O el clásico Mario, del que yo recuerdo mirar con recelo a otros niños que lo poseían. Yo sentía aquella sensación de no poder tenerlo y ellos sí… de soñar por la noche que tenía aquel videojuego. Y el mando de aquella máquina en mis manos…

No tuve todos os videojuegos de la época, pero… no me puedo quejar. Tuve también buenos compañeros de videojuegos, creo que sin ellos jamás hubiese sido lo mismo. Hoy en día se juega más solo que acompañado a los videojuegos, hoy en día los juegos son realistas hasta para eso, para emular la soledad. Bueno, las cosas han cambiado. Antes los videojuegos no tenían esa parte de red social que ahora tienen, y nos reuníamos con nuestros amigos , primos y tíos, para jugar a nuestros juegos favoritos. Era genial poder jugar a dobles con aquellos juegos tan planos y en 2D que nos hacían felices.

Y tras todo esto, ahora viene mi reflexión, y es que yo a veces me siento dentro de un videojuego. La vida en sí es un videojuego. Cuánto más avanza la vida más solos queremos estar. Cuanto más avanza un juego respecto a gráficos y potencia más miedo nos da la vida, porque todo va paralelo. La tecnología avanza, y la vida también lo hace con ello, y nosotros mismos a la par.

Es por ello, que a veces me coloco frente a un videojuego de los de ahora y siento un vértigo tremendo por las posibilidades que ofrece. Es increíble que ahora los videojuegos se asemejen tanto a la vida, pero lo más increíble es que la vida se parezca tanto a los videojuegos.  Y es ahí donde está en avance y el retraso, de lo que somos  y seremos.

 

 

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.