Sigo pensando que el Ibex lo va a volver a intentar, pero también tengo claro que sin el bono por debajo del 4% no iremos absolutamente a ninguna parte. El problema es que la rentabilidad del bono español a 10 años en el secundario ha tocado el nivel 4% e inmediatamente se ha girado al alza, lo que perjudica claramente las aspiraciones alcistas del Ibex.
¿Es alcista el Ibex o no lo es?
Por mucho que le pese a los agoreros, el selectivo español es alcista de corto plazo. Ha respetado la directriz alcista (y aún habría otra menos inclinada que podría trazarse) y no ha hecho mínimos significativos descendentes.
¿De dónde viene entonces el pesimismo? Sencillamente de la diferencia entre el perfil del Ibex, corrigiendo, y el del Dax, atacando máximos históricos un día sí y otro también. Ciertamente, hay más índices en el mismo «saco», como es el caso del FTSE (que va por libre) o el CAC, pero incluso el índice francés trata de seguir al alemán con una dignidad que en este momento no se le observa al Ibex.
El problema de este comportamiento está, sin duda, en la idea arraigada entre los inversores de que para que el Ibex suba debe bajar el bono y se da la circunstancia de que se está poniendo casi toda la carne en el asador para que el bono no baje.
Me explico. Están por delante las pruebas del estrés y no hace más que hablarse de la ‘afectación’ de la banca española en estos nuevos exámenes. Parece mentira que no se haya conseguido aprovechar el ‘levantamiento’ del rescate bancario, porque hasta en esa feliz circunstancia se han encargado de poner los correspondientes ‘peros’ todos los que pasaban por allí, les fuera algo o no en el asunto.
Complementariamente, tampoco es el mejor escenario para la deuda española la guerra de dimes y diretes entre la Comisión, el Eurogrupo y el Gobierno español a costa del objetivo de déficit.
Me van a decir que estoy loco, pero lo que está pasando entronca directamente con la lamentable política de comunicación del Gobierno. Los que mandan en Moncloa creen que comunicar bien es salir en el telediario con la frase oportuna (y ni así lo consiguen la mitad de la veces) y que la prensa afín te defienda hasta en lo indefendible. Y no. Comunicar no es eso.
Comunicar es transmitir y no sólo a los medios o a la opinión pública. Una adecuada comunicación es imprescindible para tratar determinados asuntos con la Comisión Europea o con el bocachancla holandés que nos han puesto de jefe en el Eurogrupo. Con esa gente, nos guste o no y pensemos lo que pensemos de ellos, no vale la única forma de comunicación que conocen nuestros políticos, la propaganda. Pero es inútil del todo tratar de explicarles que así no van a ninguna parte y, lo que es peor, nos llevan a nosotros a donde no debemos ir.
Pues eso, como son incapaces de comunicar, España se ha convertido en el saco de las bofetadas en Europa. Y cualquiera que pasa por ahí nos lanza una andanada para que nos vayamos orientando. ¿Qué tiene que ver esto con el mercado? Pues que al final todas estas cosas pesan y quien estaba apostando fuerte por España puede empezar a pensar que no está todo tan claro y que a lo mejor merece la pena esperar un poco para espantar alguna duda. Porque lo que genera siempre la falta de comunicación o una comunicación inadecuada es la duda, el peor enemigo de la inversión.
Con estos condicionantes, asistimos atónitos a espectáculos como el de hoy, en el que todos los mercados europeos, incluyendo el francés (cuya economía va de mal en peor), han subido con alegría, pero el Ibex se ha vuelto a descolgar del grupo de los ‘selectos’ y ha vuelto a donde solía, a penar con el Mibtel italiano o el PSI portugués.
Fíjense en el paralelismo. Italia comunica inestabilidad política por encima de cualquier otro mensaje. Portugal comunica crisis interminable y falta de soluciones. Esos son nuestros compañeros de viaje y me temo que en lo económico y en lo comunicacional nos los hemos ganado a pulso.
Pues eso. Que queremos ver al bono por debajo del 4% en el secundario, pero son demasiados los factores e intereses que hacen que vayamos a tener que esperar. En el fondo, el mercado penaliza a los periféricos para un beneficio ‘colateral’. Saben que tocando esa tecla, en las actuales condiciones, es más posible que Draghi tenga que salir a la palestra. Y a los que mandan en el cotarro les encantaría semejante cosa, así que nos arrean porque somos débiles y se lo ponemos a huevo.
Total, que como todo se atasca, el bono se atasca y el Ibex se atasca. Y así quedamos todos atascados y esperando que algún guardia de tráfico nos ayude a paliar el caos que están montando.
Entre tanto, lo que vemos es lo siguiente: el Dax ha subido hoy un 0,88%, el CAC un 0,55%, el FTSE un 0,30% y el Ibex un 0,12%. Un poco desolador sí que es.
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