Partíamos de un dato de empleo de la consultora privada ADP realmente bueno, mejor de lo esperado y, por consiguiente, malo para el sentir del mercado. Ya saben ustedes que la Fed ha ligado la suerte de los estímulos a la evolución del empleo, así que cada nuevo buen dato supone un aumento de la percepción de que el fín de los estímulos está a la vuelta de la esquina.
Y este sentimientos se dejó notar en la apertura del mercado aunque rápidamente los índices se vinieron arriba, dando la primera impresión de que estaban dispuestos a presentar batalla y que los estímulos ya no les preocupan tanto, lo que evidentemente no es cierto.
Pero si a poco más de media hora de la apertura se conoce un dato de ventas de viviendas también bueno, las cosas se ponen un poco más complicada. Se trata de otra variable a la que el mercado concede una gran importancia en los últimos tiempos a la hora de valorar lo que puede pasar con los estímulos porque considera que cuando la gente se pone a comprar casas es el momento en el que se pude decir que realmente ha pasado lo peor de la crisis.
Lógicamente, se reanudó la presión bajista nada más conocer este buen dato, ya que el mercado, aunque quiera disimularlo, sigue realmente pendiente de lo que pueda ocurrir con los 65.000 millones mensuales que la Fed inyecta cada mes y, para colmo, aún quedaba por delante conocer los contenidos del Libro Beige de la Reserva Federal.
¿Qué dice el Libro Beige? Sencillamente, que la economía estadounidense sigue con su ritmo de mejora, que las cosas van a mejor, lentamente pero a mejor.
Y el mercado se dio la vuelta. ¿Cómo es posible si la Fed dijo exactamente lo que el mercado no quería escuchar? Tiene truco. No fue por el Libro Beige de la Fed, sino por un teletipo de Bloomberg en el que se decía que los negociadores demócratas y republicanos han llegado a un acuerdo presupuestario que, aunque no aliviará las tensiones sobre el techo de deuda, sí disipará muchos de los recortes del ‘sequester’, suavizando la situación del gasto público.
Ya es casualidad que la ‘vuelta’ del mercado se produjera justo en la zona de los 1780 puntos del S&P 500, donde algunos analistas tenían fijado su primer posible objetivo para la caída. Ahora lo que queda por ver es que esta salida pueda ser la buena. Para mi gusto, es demasiado pronto aún, pero cosas más raras se han visto, la verdad.
Al cierre, el Dow Jones se dejó un 0,16%, el S&P 500 un 0,13% y el Nasdaq Composite consiguió avanzar un 0,02%. Ya les digo, intenta arrancar.
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