Nueva reunión este martes de los ministros de Economía de los Veintiocho. Los plazos se van cumpliendo y cada vez está más cerca el cumplimiento de los compromisos adquiridos. En esta ocasión se trata de buscar un acuerdo, que de antemano se tilda de difícil, para crear la autoridad europea que será responsable de liquidar los bancos con problemas. Y junto a ello, también constituir un fondo único para financiar las quiebras.
Se trata de uno de los mecanismos más ambiciosos comprometidos por los países de la eurozona y la segunda pieza clave de la unión bancaria.Y no menos ambicioso es su objetivo: acabar con la fragmentación del crédito de la eurozona y romper el «círculo vicioso» entre deuda bancaria y deuda soberana.
Las negociaciones se prevén duras. Solo basta conocer que Alemania lidera la resistencia al proyecto por entender que podría ser una forma encubierta de «mutualizar la deuda bancaria» y, por tanto, que se obligue a otras entidades de otros Estados miembros a asumir unas pérdidas que no son suyas. Como no sería asumible una negativa, el país liderado por Angela Merkel ofrece otra solución, aunque sería «provisional», como es crear una red de autoridades y de fondos nacionales.
Como viene siendo habitual en los días previos a las reuniones importantes, como la de este martes, se han multiplicado los encuentros de trabajo a todos los niveles a fin de allanar el camino y acercar posturas. Nadie puede olvidar que es obligatorio alcanzar un acuerdo antes de que finalice este año.
Ante esta urgencia, el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, decidió convocar el pasado viernes a los ministros de Economía de Francia, Italia y España, además de al comisiario de Servicios Financieros, Michel Barnier, y al presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.
En este sentido, el ministro español, Luis de Guindos, ha reconocido la «flexibilidad» que están empezando a mostrar todos los países. Una flexibilidad que le hace pensar que este martes «seremos capaces de lleguar a un acuerdo». Ni que decir tiene que este acuerdo es esencial para la unión bancaria.
El optimismo español contrasta con el escepticismo mostrado por los ministros de Alemania o Irlanda, quienes no descartan que sea necesario convocar un nuevo Ecofin para la próxima semana.
Liquidación de los bancos
El punto más importante de discusión -y primero del orden del día- es quién debe asumir el poder para decidir sobre la liquidación de bancos. La mayoría de las delegacionse asistentes al Ecofin creen que esta tarea debe ser asumida por la Comisión Europea. Sin embargo, nuevamente Alemania se desmarca de la opinión general, al apostar por que sea el Consejo el que se le encomiende este mandato, lo que supone que sean los propios Gobiernos de la eurozona los que tengan la última palabra. La propuesta alemana no es aceptada por el resto de las delegaciones por considerar que se trata de una solución «poco práctica», ya que cada vez que se tuviera que decicir sobre la liquidación de un banco sería necesario reunir a los ministros de Economía y Finanzas europeos.
Otra de las divergencias se centra en el sistema de votación sobre el reparto de poder en el seno de comité de resolución único, que se encargará de preparar las decisiones de liquidación y en el que estarán representados todos los Estados miembros.
Asimismo, todavía está muy lejos el acuerdo sobre el número de bancos que deberán estar sujetos a la nueva autoridad única. Desde Berlín se propone que sean los 130 grandes bancos de la eurzona los que queden bajo la supervisión del Banco Central Europeo (BCE). Con ello, Alemania se garantizaría el control sobre sus cajas de ahorros. Sin embargo, Bruselas -apoyada por la mayoría de los Estados- propone que la supervisión se extienda a las 6.000 entidades de la eurozona, dado que las pequeñas entidades también pueden provocar «grandes agujeros». Un ejemplo claro de esta situación se ha vivido en España, un problema que aun está en vías de solución.
No sería descartable en este problema admitir una via intermedia como dar un mayor papel a las autoridades nacionales de resolución, como sería el FROB en el caso de España, a la hora de tratar con los bancos más pequeños, y dejar a las grandes entidades en manos de la supervisión del BCE.
Fonde de resolución
Por último, y no menos importante, el acuerdo también afectaría al denominado fondo de resolución, o liquidación. La Comisión Europea propone que se fusionen los fondos nacionales existentes para crear un mecanismo único, que sería refinanciado por la propia banca y contaría con una dotación de 55.000 millones de euros. Tampoco Alemania comparte este punto, ya que exige que cualquier financiación para solucionar un problema de quiebra venga únicamente de los fondos nacionales de los países de la eurozona.
Para que se acerquen posturas, Holanda propone una solución transitoria, consistente en crear un fondo único, pero con «compartimentos nacionales», para acabar yendo hacia la mutualización de forma progresiva.
Desde Alemania se insiste en la necesidad de reducir las ayudas públicas, por lo que propone adelantar de 2018 a 2015 la entrada en vigor de la nueva norma que obligará a los bonistas sénior y a los grandes depositantes a asumir pérdidas en caso de quiebras bancarias.
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