Las compañías mexicanas descubren España como puerta de Europa

14/12/2013

Juan Laso. Es un proceso que se está invirtiendo, ya que en los años ochenta y noventa fueron las empresas y bancos españoles las que se posicionaron en el país azteca.

El sector empresarial mexicano se ha dado cuenta que España, al final de una larga crisis económica, está muy barata, y eso ha despertado su interés por invertir en nuestro país, que además es su puerta de entrada natural para el resto de Europa.

Es un proceso invertido que resulta curioso, ya que algunas de las grandes empresas y bancos españoles son todavía hegemónicos en el país azteca, donde invirtieron masivamente en la década de los noventa y los primeros años de este siglo. Tal es el caso de los bancos BBVA y Santander, pero también de Telefónica, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, varias constructoras, sobre todo OHL, y hasta hoteleras como Sol Meliá, Barceló o Riu.

El caso más reciente del interés de grupos mexicanos por España ha sido la adquisición del 6% del Banco Popular por parte del grupo financiero BX+, que dirige Antonio del Valle. Pero hay muchos más en los últimos meses.

El pasado noviembre la mexicana Sigma lanzó una opa para quedarse con el 54’2% de Campofrío por 700 millones de euros. Otro caso es el del Banco Sabadell, el lunes 10 de septiembre de 2013, la entidad española anunció una ampliación de capital de entre 1.300 y 1.400 millones de euros con la entrada de dos nuevos socios, el colombiano Jaime Gilinsky, que se ha convertido en el mayor accionista de la compañía española con un 5% de los títulos, y el mexicano David Martínez, que ha alcanzado el 3% del Sabadell a través del fondo norteamericano Fintech.

Pemex y Carlos Slim

Tampoco puede olvidarse que la empresa pública de petróleos mexicana Pemex posee un 9,35% de Repsol y está demostrando cada día que quiere ganar poder dentro de la petrolera española que dirige Brufau. Hace un par de años, a través de su asociación con Sacyr duplicó su participación, y recientemente ha sido uno de los accionistas que más ha presionado para que se alcanzase un acuerdo con el Gobierno Argentino sobre la expropiación de YPF al grupo español. Se habla del interés de Pemex en los yacimientos argentinos de Vaca Muerta, aunque ellos lo niegan.

El magnate mexicano, Carlos Slim, también lleva años interesándose por España donde controla hasta un club de fútbol, el Real Oviedo, y en los últimos meses ha realizado hasta dos operaciones de apoyo a Caixabank, como la compra de 439 sucursales de la entidad catalana y del 3,7% de Imbursa, vehículo de inversión financiero del grupo presidido por Fainé en México. Slim, íntimo del ex presidente del Gobierno Felipe González, tiene también acciones de Gas Natural Fenosa y de Prisa, donde controla un 3,2% del capital. Es también accionista importante de la petrolera argentina YPF que le fue expropiada a Repsol.

El primer aviso con contundencia de que han venido para quedarse, lo dieron los mexicanos de Cemex, al hacerse hace ya muchos años, en 1992, con la compra de la mayor cementera española, Valenciana de Cementos, propiedad de la familia Serratosa, y que a día de hoy sigue controlada con mano firme por el grupo azteca.

Queda bastante claro que las grandes fortunas del país latinoamericano ya han desembarcado en los puntos estratégicos de nuestra economía para formar parte de ellos, aunque todavía pueden cerrarse más operaciones.

Antes nosotros, ahora ellos

A finales de los años noventa y los primeros años de este siglo, las empresas españolas realizaron un fuerte proceso inversor en México, que las ha dado el control o buenas cuotas de mercado en numerosos sectores económicos del país azteca, como la banca, las telecomunicaciones, las infraestructuras, la energía y el turismo.

Ahora, sobre todo por la fuerte crisis económica que está sufriendo nuestro país y que afecta a sus empresas, los grupos mexicanos están tomando la iniciativa, y son ellos los que están invirtiendo en España.

Hay muchos datos que lo explican. Mientras en España estamos celebrando que las previsiones de crecimiento económico para 2014 sean del 0,2% del PIB, la economía mexicana no para de crecer, y según las últimas previsiones de su secretaría de Trabajo, prevén un crecimiento del 5% del PIB en el mismo periodo.

La Bolsa y las empresas españolas están ahora a precio de saldo. La mayor parte del inmobiliario a la venta y los salarios no dejan de caer, lo que mejora las posibilidades de estas compañías mexicanas para invertir y consolidarse en nuestro país como puerta de entrada a Europa, y donde buscan estar posicionados una vez hayamos recuperado la buena situación económica de la que gozamos durante años.

México sigue ofreciendo oportunidades

No obstante, México sigue ofreciendo muchas oportunidades. Empresarios y banqueros españoles como Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, Emilio Botín, presidente del Santander, o Francisco González, presidente del BBVA, siguen apostando por México gracias a su crecimiento económico, su privilegiada situación geográfica, las implantaciones de nuevas reformas para mejorar en competitividad, su gran potencial turístico, y una lista interminable de buenos presagios para llevar a cabo una fructífera inversión en el país latinoamericano.

Dos bancos de origen español, BBVA Bancomer y Banco Santander México, controlan el 40% de los activos del sistema bancario mexicano. El BBVA a través de Bancomer genera el 30% de sus ingresos en este país. También es el mercado más importante para la empresa textil Zara Inditex, de Amancio Ortega, el hombre más rico de España. Telefónica controla el segundo operador de telefonía mexicano. Además, algunas eléctricas como Iberdrola y Unión Fenosa están presentes en México y se llevan un buen pedazo del pastel que genera el sector energético en un país de casi 121 millones de personas. Las constructoras españolas como OHL también sacan partido del país latinoamericano con concesiones de construcción de autopistas y centrales entre otros proyectos.

En definitiva, España sigue gozando de una posición privilegiada en México y no hay que olvidar que se trata del segundo país del mundo con un mayor número de Tratados de Libre Comercio, cuya capital Distrito Federal, es además la capital financiera de Latinoamérica.

Al margen de planteamientos económicos, las relaciones entre ambos países están marcadas por lo sentimental y por un pasado común. Se puede decir que son países hermanos al compartir religión, costumbres, lengua, cultura, valores, sentimientos e historia. Lazos que están por encima de casi todo.

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