Si algo no se le puede negar a la Constitución es su forzada capacidad para amoldarse a los intereses de cada cual. Igual sirve como escudo que como lanza. No debe ser nada casual que en el mismo día en que Rajoy la esgrimía para vetar un referéndum (algo que a bote pronto chirría en un sistema democrático) su equipo impusiera a la prensa quien podía preguntar al presidente. Perpetrar ese acto de censura y leerte el artículo 20 de la Carta Magna, más bien Manga por lo de ancha, es para miccionar y no echar gota. Como lo es repasarte el 47, referido al derecho a una vivienda digna, mientras quien se parapeta en ella para preservar el territorio recurre a los tribunales para acabar con la norma andaluza antidesahucios. Y qué decir del 35 que obliga a casi seis millones de ciudadanos a no acatar el derecho al trabajo o del 27 que reconoce lo propio con la educación en tanto 30.000 universitarios, y subiendo, están al borde de la expulsión por no poder pagar las tasas.
¿Hablamos del artículo 43 o que hablen mejor del derecho a la sanidad los enfermos de cáncer que no pueden afrontar los copagos de sus caros medicamentos? ¿Y del 40.1 que obliga a los poderes públicos a equiparar las rentas con más de tres millones de pobres severos y un 13% de aumento de millonarios? ¿Por qué no elogiar esta Ley de leyes mirando a los ojos a los familiares de los Caño? No tenía trabajo, le querían echar de la vivienda y su derecho a comer se limitaba a hacerlo de las sobras caducadas. Les costó la vida y el futuro, pero nada será óbice para que ministros y ministras sigan viendo brotes verdes y luces al final del túnel. Desde el escrupuloso respeto a la libertad de expresión, el que ustedes no tienen, y demostrada su inutilidad política, no sería mucho pedir que recurrieran al silencio antes que a la ofensa.
Por todo ello, señor presidente, uno entiende que le desvele la unidad de la patria. Lo que no comprende en absoluto es que use como argumento irrefutable un texto con casi tantas mentiras como su programa electoral. Aluda usted a la hagiografía propia en estos casos, llámese Reyes Católicos o Manolo el del Bombo, pero procure no mentar en vano algo que costó tanto alumbrar como cuesta tan poco vilipendiar. Si tanto empeño pone para que se cumpla en el caso catalán ¿qué razón hay para que no se haga en todo? Quienes no entendemos de nacionalismos, de ningún tipo, y creemos que las fronteras inviolables de los ciudadanos y ciudadanas son sus derechos tiempo ha que estamos hartos de engolamientos y solemnidades patrióticas vengan de donde vengan. Un recorte social es un recorte social lo haga un presidente, lo haga un president o lo haga el sursum corda. Las injusticias son injusticias se envuelvan en la bandera que sea o se silbe el himno que les dé la gana.
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