Una España de UHF

23/12/2013

Germán Temprano.

No hay espíritu navideño que soporte tanta ignominia. Desde una candidez impropia de mi edad jamás pensé que se pudiera llegar tan lejos justo para dejarnos tan cerca de sombrías épocas que, por la fuerza de los hechos, no acaban de caer en el olvido. Con los derechos de la mujer perseguidos, miles de emigrantes en Alemania, una televisión pública burdamente manipulada y camiones para dispersar a manguerazos a los manifestantes la España de hoy invita más al exilio que a la esperanza. No era suficiente con meter las manos en nuestros bolsillos. Faltaba meter su hipócrita moral en nuestras vidas. Había que contentar al arzobispo Rouco ahora que se jubila. No le podían regalar un reloj como a todos. Tenían que coartar, coaccionar, amenazar, atropellar, imponer, amedrentar… En suma, hacer lo que han hecho siempre con votos o sin ellos. Sólo desde la necedad, con la que se puede ser más condescendiente, o desde la más probable maldad se puede plantear el avieso simplismo que supone estar a favor o en contra del aborto.

¿Quién puede estar a favor de un drama de tal magnitud? Bastaría ponerse en la piel de la mujer que se ve abocada a ello para saber que un trauma así sólo se entiende desde la más extrema necesidad. En un escenario de miedo, desgarro y dolor ¿quienes se creen estos meapilas para agredir con su falsa ética la intimidad de una mujer, para decretar su maternidad a través del BOE? ¿Qué vida defienden los mismos que callan cuando los inmigrantes se mueren sin atención sanitaria o las personas dependientes hacen lo propio sin que se les haya concedido una ayuda? ¿Qué derechos esgrimen quienes condenan al paro, a los desahucios, a la explotación laboral a cambio de la supervivencia, a dejar los estudios por no poder pagarlos? ¿Dónde estaba Rouco entonces? ¿Dónde los tertulianos que pontifican sobre lo que no hacen en sus casas? ¿Dónde los ministros ‘progres’ que presumían de ser un verso suelto cuando en realidad se han destapado como todo un poema a la intransigencia?

No se trata de estar a favor del aborto sino a favor de los derechos. De la libre elección. Se trata, simplemente, de no inmiscuirse en la privacidad de las gentes ¿No son esos los postulados liberales? ¿Hay algo más intervencionista que decidir sobre cómo y cuando una mujer ha de ser madre o no serlo? El insultante sarcasmo que supone escuchar que esta regresión vergonzosa obedece al compromiso electoral del PP sólo hace que provocar aún más indignación ¿Era esto lo que iban a cumplir de todo lo que prometieron? ¿Justo lo que no les pedía casi nadie? A esto se le llama sensibilidad social. La misma que parecen tener con quien todavía no ha nacido mientras truncan la existencia de quienes ya están y padecen sus desmanes ¿Feliz Navidad? Qué difícil nos lo ponen.

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