La mejora en el mercado laboral ha dejado de ser un lastre para Wall Street, al menos por el momento. Hace unos meses, la caída de las peticiones de desempleo hasta niveles no vistos desde noviembre del año pasado hubiera supuesto severas caídas y vuelta al miedo escénico, pero desde que la Fed descubrió las cartas y habló claro, todo parece haber cambado.
Así, una disminución de las peticiones de desempleo vuelve a ser un apoyo para una sesión alcista, como manda la lógica y nadie ve en ello menores o mayores posibilidades de que la Fed haga tal o cual cosa. Está cada vez más claro que en el río revuelto los que ganan son los de siempre y que en las aguas claras todo se normaliza y las oportunidades vuelven a equilibrarse para todos. No me extrañaría en absoluto que esta sea una de las razones por las que la Fed tardó tanto en hablar claro…
Sin embargo, en medio de la euforia de tanto máximo histórico, el quincuagésimo en el caso del Dow Jones en este año, hay algo que no debe pasar inadvertido. El tipo de los bonos americanos a 10 años ha experimentado un repunte en el secundario que ha puesto su rentabilidad al filo del 3%.
Es la segunda vez en este año que llega a estas cotas y anteriormente no había estado tan alto desde 2011. Al decir de los expertos, este tipo de movimientos del bono en el secundario anticipa subidas de tipos de interés, lo que indicaría que en el mercado no todo el mundo confía en las palabras de la Fed, que sugiere cada vez que puede que los tipos estarán bajos todo el tiempo que sea necesario.
Extraño comportamiento (o todo lo contrario si piensa usted con el colmilllo un poco retorcido) el del mercado de deuda, que ha propiciado no sólo la subida del bono americano, sino que también empuja considerablemente la del bono alemán.
Algún analista sugiere que se trata de un movimiento completamente lógico y que sería el resultado de la mayor confianza de los inversores en otros activos que hace un año o dos eran considerados de riesgo. La mejora de la situación en el Sur de Europa hace que la deuda de España, Portugal o Italia sea considerada atractiva por su relación rentabilidad/riesgo.
Y si cada vez hay más competencia en el mercado de deuda, los grandes, que han vivido cómodamente porque los inversores llegaban a sus bonos en tropel ante la ausencia de alternativas de riesgo razonable, no tendrán otra vía que elevar los tipos para financiarse. Pero que conste que hablo de los tipos de la deuda que ponen en el mercado, no de los tipos oficiales, al menos por el momento.
En fin, que habrá que seguir de cerca esta reacción explosiva del bono americano y actuar en consecuencia en cuanto ofrezca el mínimo síntoma de que puede traer problemas a la Bolsa. De momento parece no influir, pero no estoy yo muy seguro de que vaya a seguir así mucho tiempo.
Y entre tanto, máximos históricos para el Dow Jones y el S&P 500, con llamada de atención a la demostración de potencia del Dow. Los grandes valores parecen decidido a tirar con fuerza…
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,75%, el S&P 500 un 0,48% y el Nasdaq Composite un 0,28%. Volvemos a la ‘normalidad’ con una subida apoyada en un buen dato de empleo.
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