Hasta en el más nimio detalle se percibe que, por muchos discursos reales que se peinen, la Justicia es igual para todos aunque para unos o unas es más igual que para otros u otras. Si a usted, en estos tiempos de recortes, el juzgado le puede reclamar por escrito a través de un pos-it reciclado, la imputación de la infanta ha precisado un auto de 227 páginas que, cierto es, como regalo de Reyes o elemento de fomento de la lectura es más que cuestionable. Cabe recordar que el anterior apenas tenía veinte y que el magistrado Castro ha tenido que hilar tan fino que ni tiempo habrá tenido para echarse al coleto en estas fechas una triste peladilla.
Si alguien se imagina que estas delicadezas se aplican al común de los mortales es que, sin duda, fabula muy por encima de sus posibilidades. No es cierto que ante los tribunales el trato sea homogéneo. Con todo, y puestos a estrenar el año con un optimismo puramente irracional, habrá que poner en valor que la tenacidad puede tener su recompensa en un caso que, con independencia de las apelaciones a la presunción de inocencia, siempre tan flexibles en este país, apesta por tierra, mar y aire. No debe ser casual que en esta ocasión la Casa Real, quien hace poco calificaba de ‘martirio’ el caso Noos, haya optado por el respetuoso silencio en vez de por la crítica explícita a la judicatura, tal y como hizo en la imputación anterior.
Es más que posible que quien en aquella ocasión sacó el extintor para apagar el fuego ya esté preparando de nuevo el traje de bombero para hacer lo propio. Sin embargo, cada traba que se pone aumenta exponencialmente las sospechas entre la ciudadanía. En ese aspecto es más que posible que la batalla esté ya perdida. No ayuda en nada a combatir este sentir que, como antes mencionaba, desde Zarzuela se asigne el calificativo ‘martirio’ a un proceso que afecta a personas que han vivido y viven, con crisis o sin ella, como marajás ¿Acaso creían desde Palacio que la Justicia, además de ser igual para todos, era rápida? ¿En qué país creen que viven?
Así, a bote pronto, a uno le viene a la memoria el caso de la colza o muchos casos que se resuelven cuando las cosas ya son irreversibles o los acusados ya ni están en este mundo. Por cierto, que sepan en Casa Real que tampoco las listas de espera quirúrgicas son las mismas para Su Majestad que para el resto. Lo digo por si en venideros discursos de Nochebuena le quieren colar eso de que la sanidad es igual para todos y la tenemos. De nada.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.