Queridos lectores, me complace informarles que un diputado popular nos advierte de manera altruista que no depositar en la urna la papeleta con sus siglas es “tirar el voto”. Ahora lo ha soltado Rafael Hernando -un tipo que supera el medio siglo, lleva de concejal desde los veintipocos y desde entonces ocupa escaño en el Parlamento-, pero en los próximos meses escucharemos una sarta de proclamas similares de otros cuantos jetas más (según se acerquen las elecciones europeas de mayo). Y se quedarán tan panchos sin decoro, vergüenza, decencia ni dignidad alguna. ¡Qué tíos! Tras un incumplimiento flagrante de programa, un Presidente ausente y la cara dura perenne de sus acólitos -como el personaje que hoy nos deleita con semejantes declaraciones.
Voto útil, dicen… ¿Útil para qué? ¿Útil para quién? Yo se lo aclaro: suplican por nuestro voto útil para que centenares de inútiles -la casta de políticos parásitos- se aseguren una poltrona que por primera vez en mucho tiempo, concretamente desde el año 1978, observan tambalearse y temen perder.
Tras media legislatura de asfixia a los ciudadanos, de incapacidad para promover el empleo, de recortes insoportables, de subidas de impuestos más confiscatorias que justas, de la monserga infumable de pelmas nacionalistas que se ríen de la Constitución y permanecen en sus puestos institucionales, de escándalos de corrupción que abochornan a los españoles día sí y día también, nos vuelven a pedir el voto. Después de Bárcenas, Gurteles, sobresueldos en B, Caja Madrid, Blesas, e-mails amenazantes en tono mafioso -la familia, ya saben…-, amnistías fiscales para dinero de procedencia delictiva, fiscalía anticorrupción que torna a abogado defensor de la cúpula, indultos incomprensibles, excarcelaciones de terroristas, asesinos múltiples y violadores no reinsertados…Tras soportar resignados burbujas inmobiliarias, financieras o eléctricas que enriquecían a unos pocos mientras explotaban a la mayoría, todavía cuentan con la desfachatez necesaria para pretender seguir exprimiendo la teta a nuestra costa, riéndose sin pudor alguno en nuestra propia cara. Angelitos.
¿Tirar el voto no será volver a depositar la confianza en las opciones del establishment que nos llevan choteando cuatro décadas? Y no solo me refiero a los mayoritarios, también a IU, sindicatos, patronales, y por supuesto, a los llorones y chupones nacionalistas…
Votar a los de siempre es dar alas a un nuevo fraude electoral, a la corrupción y al mantenimiento de un sistema pútrido. A los hechos de las últimas legislaturas me remito. Que el Gobierno de Rajoy lo estamos sufriendo ahora, pero no olvidemos el despropósito que para España supusieron los mandatos del señor Zapatero. Nefastos.
Por cierto, me asombra que a meses vista de las elecciones europeas y del inicio de la campaña electoral ya estén advirtiendo desde el PP sobre el voto útil -que suele sacarse a pasear cuando la desesperación aflora-. Muy alarmados deben encontrarse los populares por las encuestas internas respecto a la intención de voto.
A propósito, mi voto me pertenece y haré con él lo que me más plazca o más me provoque. Así que absténgase meapilas partidistas de osar siquiera a sugerirme cómo debo proceder con mi papeleta. Y entre tirar ese voto o regalárselo a sinvergüenzas, a funcionarios grises de siglas arcaicas, a marionetas cuyo único mérito es la obediencia ciega a sus jefes de filas, a pelotas o trepas sin talento ni dignidad que se prestan a ceder su careto para realizar declaraciones que van contra el sentido común, atentando contra la inteligencia de los cabreados españoles, no hay color.
¡Ah! Y al menos con los minoritarios y con las nuevas formaciones nos queda el beneficio de la duda. Con los de siempre ya lo tenemos claro. Clarísimo. Cristalino.

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.