Cada vez es más evidente el nerviosismo de los mercados ante el dato de empleo que se conocerá mañana en Estados Unidos y que muchos consideran crucial para el inmediato futuro en cuanto al ritmo de retirada de la QE.
Efectivamente, ya están elucubrando cuando podrían no hacerlo. El dato previo, el de la consultora ADP, indica que el sector privado estadounidense está creando empleo al nivel más alto en un año y muchos estiman que un estallido en el empleo podría llevar a la Fed a acelerar la «liquidación» de la QE.
La Fed, como de costumbre, nada ha dicho al respecto. Solo se sabe que inyectará 10.000 millones menos en enero y que su intención es ir muy poco a poco. Pero mucho creen que está preparada para hacer justo lo contrario.
Yo lo dudo mucho, pero el caso es que hacer quinielas es una costumbre inveterada en los mercados y muchos han apostado por un aumento de la incertidumbre a partir de mañana y, en consecuencia, se retiran con rapidez.
Pero el efecto es mucho más evidente en los mercados del Norte. El Dax está en máximos y sobrecomprado, el FTSE tiene vida propia pegada a las incertidumbres generadas en torno a la economía británica, y al CAC le pasa un tanto de lo mismo y si el Dax no ayuda, el índice francés va a ser carne de cañón por las dificultades por las que atraviesa la economía del país vecino.
Al Sur, en cambio, todo se suaviza por efecto de la rebaja evidente de los tipos de interés de la deuda en el mercados secundario. La rebaja le ha venido como anillo al dedo al Tesoro español, que ha colocado hoy todo y más a tipos más bajos que la última vez. Con los tipos de la deuda en franco retroceso (hoy el bono ha cerrado al 3,78%), el Ibex, el Mibtel y, sobre todo, el PSI portugués, se configuran como los más fuertes del continente.
Ahora bien, se trata de una batalla desigual. No es lo mismo el Dax, el FTSE y el CAC que el Ibex, el Mibtel y el PSI. Por mucho que quieran los índices del Sur, los que mandan son otros y no pueden ir demasiado tiempo en contra de los de arriba. Y más aún cuando el Dax avisó claramente de sus intenciones con una envolvente bajista en toda regla:
En cierto modo, lo que están haciendo los índices periféricos es ‘desafiar’ al poder establecido y mientras el índice alemán ha estado prácticamente plano en los últimos días y no ha marcado nuevos máximos, vean lo que ha hecho el PSI portugués:
Como diría la abuela de Agamenón, «igualico, igualico que el difunto de su agüelico«. Cualquier parecido es pura coincidencia.
Pues eso. Que habrá que tener un poco de paciencia y esperar al resultado de esta batalla. El lugar al que mirar no está siquiera en Europa, sino en Estados Unidos y mucho de lo que pueda pasar en el inmediato futuro tendrá que ver con la reacción de Wall Street al dato de empleo de mañana. Hasta entonces, con los dedos cruzados.
Al cierre, el Dax perdió un 0,80%, el FTSE un 0,45%, el CAC un 0,84% y el Ibex un 0,19%. Como añadido, el PSI subió un 0,31% y el Mibtel italiano un 0,34%. Bonita batalla Norte-Sur. Si no fuera tan desigual en cuanto a fuerzas…
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