La crisis económica ha hecho desaparecer más de 50.000 bares en España entre 2008 y 2012. Según algunos estudios, la caída de la producción ha sido del 13% en este sector dentro de este periodo, lo que se traduce en 8.000 millones de euros menos.
El fuerte revés sufrido por la hostelería se debe a numerosas causas, gran parte de ellas motivadas por la crisis, como el descenso del consumo, la subida de impuestos (IVA o alcohol), nuevos pasos de la campaña contra el tabaco, la retirada de terrazas por el ruido y la aparición de portales cada vez más populares con fuertes rebajas de precios a establecimientos concertados, entre otros muchos.
Todo esto ha seguido beneficiando al botellón, cada vez más extendido entre los jóvenes y otros que no lo son tanto, dada la imposibilidad de las Fuerzas de Seguridad para controlarlo.
Y dentro de este sector, uno de los más afectados dentro es el llamado ocio nocturno. Los bares de copas, las salas de fiestas y otros locales de estas características, cada vez más en el punto de mira de la crisis.
Pérdida de 30.000 empleos
Los empresarios dedicados al ocio y a los espectáculos musicales avisaron a finales del pasado año que el 18% de las 25.000 pymes que ofrecen estos servicios han cerrado, lo que ha significado hasta 30.000 puestos de trabajo menos en 2013.
A las causas anteriormente descritas, se une la reciente tragedia del Madrid Arena, una sombra que planea sobre este subsector del ocio y que ha provocado un fuerte incremento de la presión administrativa por parte del Ayuntamiento, orientada a que las empresas adecuen los aforos legales a las capacidades reales de las instalaciones.
Varias discotecas y salas de renombre como ‘Oh! Madrid’, también conocido anteriormente por el nombre de Buddha, han cerrado recientemente. Los hermanos Lozano, propietarios de este famoso complejo en la “Cuesta de las Perdices” de Madrid famoso por la presencia de populares futbolistas, han asegurado que los motivos del cierre se deben a las pérdidas económicas registradas.
Antes lo hizo la Sala Caracol, tan sólo seis meses después de haber reabierto. Aunque en este caso fue por no poseer la licencia necesaria para continuar con su actividad, pero en la mayoría de casos, los cierres se producen por razones puramente económicas.
Vales de comida, otro mazazo
La pasada semana los hosteleros avisaron a la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, que la subida de las cuotas de la Seguridad Social provocará la pérdida inmediata de 10.000 empleos, según la Federación Española de Hostelería (FEHR), que calcula que el sector perderá 275.400 clientes y se reducirá en 498 millones de euros tras la nueva ofensiva de la Seguridad Social.
Dado que las empresas y trabajadores deben cotizar más a la Seguridad Social desde el pasado 22 de diciembre por conceptos hasta ahora exentos, como las ayudas a la comida, la que más preocupa a la FEHR.
Estamos en un escenario, aseguran los expertos, al que el sector no estaba acostumbrado en los no tan lejanos años de bonanza económica, con el consumo disparado. Añaden que los efectos de la crisis se notan sobre todo los fines de semana en los principales locales de diversión de toda España, donde no se ve ni a la mitad de la gente que se veía antes, y los días que hay mucha, esta no se reúne en bares sino que hace botellón en la calle.
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