Transcurrido un tiempo más que razonable se confirma que no ha sido un error de traducción. Obama ha achacado al ‘gran liderazgo’ de Rajoy la estabilización de la economía. Como atenuante valga que quizás no se hubiera repuesto todavía de la emoción que supone recibir como regalo una biografía facsímil de Núñez de Balboa ¿Qué niño no soñó alguna vez con ella? En todo caso, después de hacer esperar a la visita casi dos años, qué menos que esos asesores de la Casa Blanca que luego tan listos y brillantes parecen en las series de TV le hubieran preparado mejor los apuntes. Nada importante, por otro lado, en estos teatrillos en los que el gobernante subalterno, y no es necesario especificar quién es, busca la foto para que la prensa doméstica afín vanaglorie su peso en el mundo. Y digo la afín porque de nuevo el equipo de Moncloa ejerció de portero de discoteca y dejó pasar a quien quiso. Cosas de los nuevos aires de transparencia.
En suma, no se trata tanto de resolver nada espinoso (¿alguien cree que salió a relucir el asesinato de Couso?) ni de abordar conflictos bilaterales sino de presumir en la jubilación con los nietos del álbum de fotos junto a tanta gente importante. Hay que admitir, porque de justicia es, que esta vez al jefe de gobierno español no le pidieron la acreditación como le ocurrió en la cumbre de la UE. Tacita a tacita se va haciendo un hueco en el escenario internacional. Cierto es que al lado de la seductora sonrisa del fibroso y apuesto Barack él aparece con ese rictus de registrador de la propiedad del que no se desprende le reciban en Washington o en las fiestas patronales de Sanxenxo.
Estas frivolidades se suman a otras que pretenden camuflar en actos institucionales de enorme trascendencia. Como lo es sin duda para Obama saber por boca de Rajoy que lo de Catalunya no prosperará; algo que sin duda habrá tranquilizado mucho al mandatario norteamericano que llevaba noches desvelado por ello. Más bien se trataba de emitir un ‘fastídiate Mas que estoy con Obama y tú no y que sepas que de lo tuyo nada de nada’. Pues muy bien.
Más preocupante es que un político demócrata, aun sin conocimiento suficiente sobre la realidad española, venga a respaldar de alguna manera unas políticas que hubiera firmado el propio Bush, padre, hijo y Espíritu Santo. Alguien le tenía que haber dicho al señor Obama que aquí, mayormente, lo que se ha estabilizado es la precariedad, la pérdida de salarios, los recortes sociales y los atropellos a la ciudadanía. Que la cosa está tan caliente que hay presidentes autonómicos que se avergüenzan de poner en práctica medidas que aprueba su propio partido o que hay barrios de ciudades otrora tranquilas que salen a la calle hartos de tanto chanchullo y choriceo. Y que por mucho que digan que son los radicales que están de gira la verdad es que el ‘gran líder’ lo que ha logrado con creces es estabilizar un gran cabreo nacional. Al César lo que es del César.
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