Buen volumen, hueco de apertura al alza y máximo histórico al cierre. Este es el resumen apresurado de lo que el Dax alemán nos ha deparado hoy. Y aunque sea apresurado, no se necesitan más palabras. Frente a los que hablábamos de la sobrecompra del mercado alemán y la necesidad de un retroceso en toda regla, el índice se ha encargado de decir lo contrario.
Han sido dos sesiones ‘inmaculadas’ del Dax y ha arrastrado con su empuje a todos los índices europeos, hasta al maltrecho FTSE:
Con la vela de ayer se encargó de disipar las dudas despertadas por el retroceso americano del viernes y tan decidido se mostró que incluso los americanos se contagiaron. Con la de hoy ha confirmado con mucha solvencia lo hecho ayer. Mirando el gráfico con algo de detenimiento no se puede ver una salida tan en tromba en el índice alemán desde abril del año pasado.
¿Nos confiamos ya y dejamos de insistir en el peligro de que esté próxima la caída? Confianza, en Bolsa, jamás. Es el método más fácil que existe para perder el dinero. ¿Y la caída? Pues ya llegará, cuando tenga que llegar. Lo que parece es que no están dispuestos a que sea ni un solo minuto antes.
Mucho me temo que con la mejora que todos los organismos están haciendo de sus previsiones sobre las economías europeas (excepto la francesa, of course), si tenemos un traspiés va a venir de la mano de Estados Unidos y la retirada de estímulos o porque la temporada de resultados empiece a ofrecer visos preocupantes del nivel de rentabilidad de las empresas.
Entre tanto, en el mercado parecen dispuestos a obviar que España está ya efectivamente inmersa en una «japonización», sin crecimiento, con desempleo y una inflación anormalmente baja. El año pasado, un 0,3%, lo que supone la cifra más baja desde que hay registros, allá por 1961.
Eso sí, el tipo del bono español en el secundario ha seguido levemente a la baja y hoy ha cerrado en el 3,77%. Sigamos atentos a su evolución y a su comportamiento en las cercanías del 3,70%. Mientras tanto, el Ibex sigue avanzando, pero ya no lo hace con esa convicción de días atrás, cuando el resto flojeaba y el selectivo español se permitía, junto al PSI y el Mibtel, alegrías entre las penas del resto.
Como ya viene siendo habitual, el Ibex hizo de lazarillo para los mercados europeos del norte. Los guió cuando el terreno era realmente complicado y una vez cumplida la misión dejó el relevo al Dax.
Al cierre, el Dax avanzó un 2.03%, el FTSE un 0,78%, el CAC un 1,35% y el Ibex un 1,38 %.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.