Si bien no renuncian a sus reclamaciones económicas, Grupo Unido por el Canal (GUPC), consorcio liderado por Sacyr, ha anunciado que de momento no parará las obras de ampliación del Canal de Panamá a la espera que las mediaciones internacionales que se han puesto en marcha permitan alcanzar un acuerdo. El preaviso anunciado el pasado diciembre y enviado a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que desencadeno este conflicto, indicaba que el grupo se reservaba la capacidad para suspender las obras a partir del 20 de enero.
El nuevo paso se interpreta como el intento de apertura de una nueva vía de negociación, en la que la Comisión Europea ha tomado el protagonismo con un posible apoyo financiero del BEI , y en la que Sacyr ha logrado que su posición se abra paso frente a otras posiciones más duras. El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo de Industria, el italiano Antonio Tajani, ha asumido el liderazgo en la etapa que ahora se abre, pese a las reticencias de las autoridades de Panamá a aceptar el interlocutor.
Con todo, el grupo advierte que los problemas de liquidez se mantienen por lo que el proyecto no será viable si no se produce la aportación de capital por parte de Panamá. La desviación del presupuesto es de unos 1.600 millones de dólares, cifra que parece difícil que sea aprobada por el país centroamericano. A favor de la reanudación del diálogo cuenta la situación en la que quedaría la construcción de la tercera esclusa del Canal si el consorcio europeo opta de nuevo por una posición dura. Para Panamá es un proyecto clave del que depende el desarrollo del país.
No obstante, Panamá podría tener otras cartas más o menos escondidas, y, en medios del sector, no se descarta que se ponga en marcha en las próximas horas otro plan, en el que la aseguradora Zurich International tendría un papel relevante. El grupo suizo cuenta con lo 600 millones de dólares del aval del proyecto. Y, según la prensa panameña, ACP quiere cobrar la citada fianza y sustituir al grupo europeo por otras empresas.
Por su parte, Tajani ha manifestado también que contactará con los los Gobiernos europeos afectados (español, italiano y belga por la participación de Sacyr, Impregilo y Jan de Nul, respectivamente), así como el de Panamá. En su opinión, si no se resuelve el conflicto por la vía de las negociaciones, el resultado sería muy perjudicial para las empresas de la UE. Y, por el contrario, sería favorable para las estadounidenses, como el líder Bechtel, que han estado detrás de este conflicto para beneficiarse de un posible fracaso de grupo comunitario.
En este contexto, el Gobierno español a través de la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha manifestado al presidente de la constructora. Manuel Manrique, la preocupación del Ejecutivo para que no se dañe más la imagen de las empresas españolas en Panamá, un país estratégico diversos sectores.
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