La convención del PP en Barcelona el pasado fin de semana había creado no pocas expectativas ante la promesa que Mariano Rajoy enseñaría las cartas para buscar una salida al problema catalán. Trescientos periodistas escrutaron minuciosamente los diferentes discursos que un millar largo de cargos de populares aplaudían fervorosamente las palabras de los conferenciantes. Esperaban que el partido gobernante ofreciera ideas para evitar el choque de trenes.
Acabado el acto la pregunta común de los periodistas era “¿a qué ha venido Rajoy?”, “¿qué sentido tiene este acto?”. El presidente del Gobierno llegó, leyó un discurso de casi una hora y regresó a Madrid. No dijo nada nuevo de lo que venía repitiendo las últimas semanas, no tuvo ningún contacto con la sociedad catalana, evitó dar respuestas al casi setenta por ciento de la población que reclama decidir su futuro, no hizo la más mínima concesión a la posibilidad de acercar posturas, no tendió ninguna mano….sólo amenazas. Pretender que con estos argumentos modificaran la postura los catalanes parece iluso.
Los que precedieron en el uso de la palabra a Rajoy estuvieron apocalípticos ignorando la realidad catalana, desde la presidenta de los populares catalanes que no se ruborizó al comparar las pacíficas reivindicaciones nacionalistas con los tiempos de ETA en el País Vasco,o las palabras de María Dolores de Cospedal hablando de “separar España a machetazos” o el cambio de tercio de Cristóbal Montoro que tras anunciar que daría a conocer las balanzas fiscales dio un cambio de tercio a la promesa y la recondujo en un cambio territorializado de los números.
El acto se celebró en Barcelona para hablar de Catalunya ante un grupo de militantes populares encabezados por la cúpula del partido. De sus discursos se puede sacar fácilmente la conclusión de la ignorancia que manifestaron de la realidad catalana. Dijeron que habían preparado meticulosamente este encuentro y en vista del resultado alguien se tendría que replantear la continuidad de los estrategas del partido. La difusión del contenido de la convención sólo puede servir para incrementar las filas independentistas a los dubitativos.
Claro que la convención de Barcelona podía tener otro objetivo ajeno a Catalunya, que no es otro que tratar de cohesionar el partido ante la presumible fuga de votos que las encuestas le auguran y el nacimiento de partidos con ideología afín que le disputa su espacio político.
¿A qué vino Rajoy a Barcelona?
27/01/2014
Josep M. Orta.
¿Te ha parecido interesante?
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.