El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anuncia en el discurso del Estado de la Unión que hará uso de sus poderes ejecutivos para impulsar «un año de acción», con el objetivo de restaurar la confianza de la sociedad, tras los constantes bloqueos a sus políticas en el Congreso, dominado por los republicanos. «Lo que ofrezco es un conjunto de propuestas prácticas y concretas para acelerar el crecimiento, fortalecer a la clase media y proporcionar las vías necesarias para salir de las situaciones de pobreza», señala.
En una clara advertencia a los republicanos y, sobre todo, al ultraconservadorTea Party, Obama insiste en que «Estados Unidos no se detiene» y que «cuando pueda avanzar sin necesidad de una legislación para ampliar las oportunidades de las familias más estadounidenses, eso es lo que voy a hacer».
Entre las medidas que anuncia para impulsar la economía, la subida del salario mínimo para los trabajadores federales, de 7,25 dólares la hora a 10,1 dólares en 2015. «Muchos estadounidenses trabajan duro y ni siquiera pueden pagar sus cuentas», argumenta. También habrá una ampliación del seguro de desempleo a largo plazo.
La otra gran novedad es la creación de un plan de ahorro para la jubilación privada con garantía pública. Obama ha hecho hincapié en la importancia de reducir la brecha entre ricos y pobres, y de «ayudar a los pequeños ahorradores”. «La desigualdad se ha profundizado. La movilidad ascendente se ha estancado. La fría realidad es que aún en medio de la recuperación, demasiados estadounidenses están trabajando más que nunca, sólo para sobrevivir», insiste.
Reforma migratoria
Obama ha insistido en la importancia de que se apruebe una reforma migratoria que legalice a los 11 millones de ‘indocumentados’ que viven en Estados Unidos: «Es hora de responder al llamamiento de nuestros líderes empresariales, líderes laborales, líderes espirituales y de cumplimiento del orden público, y arreglar nuestro sistema de inmigración que no funciona». «Cuando las personas vienen aquí a hacer realidad sus sueños, hacen que nuestro país sea un lugar más atractivo para las empresas, para encontrar y crear trabajos para todos. Consigamos este año aprobar una reforma migratoria», insiste.
El presidente norteamericano renuncia a convencer a los republicanos sobre la reforma sanitaria, pero no renuncia a ella. Pero precisa que «el pueblo estadounidense no está interesado en librar viejas batallas».
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