Si los datos son malos, «porque la retirada de estímulos en Estados Unidos puede amenazar seriamente la recuperación de la economía» , y si los datos son buenos, «porque esto no hay quien lo arregle y vamos a tardar años en remontar por culpa de un error de cálculo alemán». Todo ello aderezado de crecientes rumores sobre un tercer rescate a Grecia y tenemos todos los ingredientes para que el miedo haga acto de presencia en los mercados.
Vamos por partes y la primera parte es situarnos en qué momento nos movemos. El momento es el segundo movimiento de recorte de los estímulos por parte de la Reserva Federal en Estados Unidos. Y en Europa, el comentario del momento se llama deflación o niponización, con estancamiento y baja inflación, con la esperanza última de que el BCE tome cartas en el asunto.
Por tanto, si sale un mal dato en Estados Unidos, como puede haber ocurrido hoy con el ISM, «ya dijimos que el fin de los estímulos va a cortar de raíz la senda del crecimiento en Estados Unidos». Y no les quiero decir lo que temen en Europa que se pare la locomotora americana, porque en la economía europea no hay quien confíe y más desde que se ha situado en primer plano el desastre económico francés.
Ante esta tesitura, los mismos que «ya dijeron», «esperan» que el BCE tome cartas en el asunto, bajo la fórmula de estímulos disimulados de cualquier cosa para que los alemanes no se enfaden mucho, o en forma de nueva rebaja de los tipos de interés. Tiene Draghi ante sí una decisión difícil. Si los rebaja, porque deja de tener en la recámara un arma, si no los rebaja, porque no ha cumplido las expectativas.
Ahí está el problema. Los tipos están en el 0,25 y una rebaja supondría ponerlos al mismo nivel que en Estados Unidos, «virtualmente» iguales al 0% (la Fed dice siempre en el entorno del 0%), con lo que Draghi dispararía su última bala en este duelo y encima tendría que volver a escuchar a los alemanes echando pestes por su boca.
Pero lo cierto es que el mercado espera que incluso rectifiquen los alemanes y den su brazo a torcer. La inflación en Europa amenaza seriamente con quedarse a dieta durante una buena temporada y muchos la consideran necesaria para salir de la crisis. Los mercados esperan que el tiempo que Estados Unidos va retirando sus estímulos, Europa los vaya poniendo en marcha.
Me temo mucho que una vana espera porque no creo que Frau Nein vaya ahora a abrazar la teoría de la bondad de los estímulos por mucho que ahora gobierne en coalición con los socialdemócratas (que son muchas veces más antieuropeos que la señora Merkel).
A ahora aderecemos el momento con los crecientes rumores de que Grecia volverá a ser rescatada por la UE, lo que equivale a decir que los dos anteriores han sido un auténtico fracaso y, posiblemente, que en esta ocasión se plantearán contrapartidas algo más realistas.
Tan fuerte es el rumor que la deuda griega rebaja su rentabilidad en el secundario a cada momento y ha ayudado a una nueva rebaja de los tipos de toda la deuda periférica. La española ya transita cómodamente por el 3,6%, lo que es mucho decir.
¿Y la Bolsa? Pues para abajo y no de cualquier manera. Para abajo con fuerza. Porque teme que se cumplan los peores pronósticos para Estados Unidos y no se cumplan en absoluto los relativos a Europa y el BCE. No me extraña en absoluto este temor. Si algo ha demostrado la UE es su total inoperancia a la hora de tomar decisiones. Y miren que ya no digo tomar decisiones con rapidez, sino simplemente tomar decisiones. Alguna decisión. La que sea, pero alguna.
Pues eso, que si los mercados no están muy finos, también tenemos por medio el lastre del sector financiero. Ahora lo que se cuenta es que los test de estrés se van a endurecer y, claro, eso no sienta bien a los valores del sector financiero, así que ya pueden imaginar cómo se ha despeñado el Ibex.
Y todo esto cuando tras la apertura a la baja los mercados parecieron recuperar el pulso, pero al final la debilidad siempre vuelve a aparecer y a llevar a los mercados a su sitio.¿Y mañana? Pues si nada cambia mucho, pero que mucho, la situación, seguiremos igual.
Al cierre, el Dax se dejó un 1,29%, el FTSE un 0,69%, el CAC un 1,39% y el Ibex un 1,96%. Ya les digo, se masca el miedo.
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