Desde que la Gürtel no organiza los actos del Partido Popular se echan en falta algunos detalles de suma importancia. Por ejemplo, dado el cariz del cónclave vallisoletano, no hubiera estado de más que en la clausura todos los asistentes hubieran subido al escenario a cantar ‘Viva la gente’ en demostración del jolgorio y alegría que nos invade. La fuerza de la costumbre evita muchos sofocones. Por ello los discursos de Rajoy, por no llorar, empiezan a valorarse como más aptos para El Club de la Comedia que para conocer la realidad de un país que debería ser el suyo aunque, según lo pinta, no lo parezca. Por no abundar en lo de siempre, es decir, la autocomplacencia, la arrogancia derivada de la aritmética electoral, las disyuntivas disparatadas del tipo ‘yo o el caos’, la omisión de las protestas ciudadanas o la elusión de los problemas que afectan de verdad a la gente, ha habido en la Convención, que no convicción, un elemento diferenciador nada edificante.
El ‘tú te callas’, improcedente y chulesco, con el que el presidente del Gobierno se dirigió a Rubalcaba delata por un lado su más que cuestionable espíritu democrático y, por otro, que ni él mismo se cree que pueda regir los destinos de una nación. Se ve más en ese papel de opositor, como en los tiempos que suspiraba por ser registrador de la propiedad, en el que los demás gobernaban mientras él, después de leerse los diarios deportivos, se subía al estrado a soltar algún exabrupto ¿A qué viene que el jefe de un Gobierno falte al respeto a millones de electores que votaron a otra opción política? ¿También se tienen que callar mientras se quedan en el paro o les engañan los bancos o les embargan las casas o les hacen pagar y repagar servicios que ya han costeado con sus impuestos o a ellas les dicen cómo y cuándo tienen que ser madres?
¿También nos metemos la lengua en determinado orificio anatómico mientras vemos las mordidas que cobraban algunos que no estaban en esa Convención, pero sí estuvieron en otras, a costa de estafar a los contribuyentes? ¿Qué dijo el señor Rajoy de todo esto? ¿Qué dice de los nuevos datos del paro? Pues dice que es que enero siempre ha sido un mes muy malo. Una excusa muy endeble ya que, frente a ese siempre, está que nunca había gobernado el hoy presidente que, por lo que prometió, iba a acabar con el desempleo en menos que canta un gallo. No ha sido así. Hay más personas que no trabajan. Un reciente estudio refleja que los salarios se han reducido una media del 10%. Y eso sin contabilizar cómo fluctuarán los de la princesa Letizia y la reina Sofía. Pero de todo eso nada de nada o, como diría el líder ausente, cero patatero. Al final uno acaba irremediablemente citando a los clásicos.
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