La verdad que uno se cansa de vivir en un mundo lleno de mentiras. Si las mentiras cotizaran muchos ya serían millonarios legalmente. A mí me hace mucha gracia saber que la infanta respondió con evasivas. Al parecer hay gente elegida y protegida, gente que aunque matase seguiría siendo protegida. Esto no debería de ser así. Este siglo veintiuno debería de ser más duro en cuanto a justicia, y aunque parece que esto tiene pinta de cambiar, a veces tengo la sensación de que no nos movemos del mismo punto o si lo hacemos es muy despacio.
Esta vida es demasiado corta, y además nos la pasamos intentando sobrevivir. Vamos esquivando enfermedades, saltando vayas tan altas como la crisis que nos azota, simulando que estamos bien, que nada nos afecta. Nos vamos escondiendo para llorar en los lavabos y sintiendo dolor en algunas palabras que no quisiésemos escuchar.
Si la vida es dura, quiero decir, si es complicada y nos cuesta respirar, cómo no será más dura si nos quitan la poca justicia que nos queda.
El que cometa un crimen tiene que pagar. El que robe dinero público tiene que devolverlo y pagar por ello. Aprender que eso no se puede hacer. La justicia a veces es otra gran mentira que nos echan a la cara para mantenernos callados. Lo que pasa que las mentiras tienen las patas muy cortas, y se les alcanza pronto.
Es que llegará un momento en que salir a la calle sea la decisión más difícil que exista. No quiero que nos hagan escondernos, hacernos pequeños. Realmente mentir sale gratis, así que todos a mentir. Así nos irá la vida. Así nos escalofriará el cuerpo cuando un día nos encontremos bajo un manto de mentiras, que incluso nosotros mismos llegaremos a creer, porque nos van cegando poco a poco.
Yo apenas enciendo la televisión. A veces quiero vivir en la indiferencia , y en el silencio. Pero otras veces no queda otra alternativa que informarse para saber qué está pasando aunque lo que esté pasando no sea lo que realmente te gustaría.
Alguien a quien aprecio mucho me dijo una vez que en la vida había que ser valiente, y si aún así te derrotaban, te habría quedado esa valentía de haber hecho algo que jamás pensaste que serías capaz de hacer, y la valentía es un valor que poca gente posee y que se queda contigo para siempre.
Desde entonces trato de ser valiente cada día. Despertar y vivir en esta vida, que no es la misma de antes, es de valientes. Parece que todo se haya nublado, aunque el cielo es el mismo. Y solamente entran ganas de mirar al cielo y aclamar ese dicho de: “si mi fulanito levantase cabeza y viese esto”… Tal vez preferiría estar donde está, porque no reconocería nada de lo que aquí dejó antes de partir.
Y bueno, alguien dijo que ¡así es la vida!. Y yo creo que quien dijo eso también nos echó a la cara una mentira.
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