Mientras los empresarios catalanes se cuentan con los dedos de una mano que han manifestado su temor por el proceso independentista, son los extranjeros que trabajan en Cataluña los que han dado un paso al frente para decir claramente que la deriva tomada por el presidente Artur Mas sólo traerá consecuencias negativas para la economía. Unos sesenta directivos y empresarios residentes en Cataluña, en su mayoría alemanes, alertan en el manifiesto de las «nefastas consecuencias» que tendría para la economía de Cataluña si se produjera su independencia de España, ya que se quedaría fuera de la Unión Europea y es «dudoso» que pudiera mantener el euro como moneda.
El documento, titulado ‘Declaración de Barcelona’, advierte también «de los peligros de un fervor nacionalista, que en el último siglo ha traído sufrimientos inconmensurables sobre Europa y que tampoco traerá nada bueno para Cataluña», dice. Entre los firmantes, que han creado una plataforma llamada ‘Catalunya sense Europa , no’, está el consejero delegado de Basf España y máximo responsable de la actividad de esta empresa química en el sur de Europa, Erwin Rauhe, que avala el documento a a título particular.
El expresidente del Círculo de Directivos de Habla Alemana Albert Peters, que ha presentado el documento, ha asegurado que Croacia se independizó a principios de los 90 y ha tardado más de una década en entrar en la UE, y ha advertido de que a Cataluña le podría pasar lo mismo. Otro de los firmantes es Gerhard Esser, exconsejero delegado de Thyssen Krupp Materials en España y Portugal y exvicepresidente de la Cámara de Comercio de Alemania.
Hace unos días, el presidente del Círculo de Directivos de Habla Alemana (KDF), Andrés Gómez, aseguró que la «incertidumbre» que genera el debate soberanista catalán «preocupa» al Gobierno alemán y comporta incluso la paralización de inversiones empresariales en Cataluña. KDF, que tiene entre sus socios de honor al expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, recibió en los últimos meses la visita de dos secretarios de Estado alemanes: el de Finanzas, Steffen Kampeter, y el de Exteriores, Michael Link, que preguntaron a los socios de esta entidad sobre la evolución del soberanismo en Cataluña. Curiosamente, ambas visitas no fueron recibidas por parte de la Generalitat ni por el presidente Mas ni por ninguno de sus consejeros, lo que se interpreta, más allá de una descortesía, como una falta de argumentos ante el proceso independentista que sostienen.
KDF ha matizado que la entidad como tal no suscribe la “Declaración de Barcelona” y que los ejecutivos firmantes lo hacen a título personal. Además, KDF ha puntualizado que es una organización «apolítica». En el documento se subraya que «si Cataluña se separa de España ya no pertenecerá a la UE. Las negociaciones de adhesión para reincorporarse de nuevo durarían años y requerirían unanimidad». También se hace mención que, además, «no existiría la financiación a través del Banco Central Europeo».
Miedo del empresariado catalán
Peters ha elogiado la valentía del presidente del grupo Planeta, José Manuel Lara, por expresar su preocupación por el debate soberanista, y ha subrayado que la mayoría de las empresas asentadas en Cataluña también están preocupadas por el movimiento independentista, pero tienen «miedo» a expresar ese sentimiento en público. Hace unos días, también el presidente de Freixenet, José Luis Bonet, se manifestó contrario al independentismo cuando asistió a la convención que el PP celebró en Barcelona. Otros empresarios, como José Oliu e Isidro Fainé, presidentes de Banco Sabadell y de CaixaBank, han abogado por salidas pactadas y dentro de la legalidad.
Los firmantes del manifiesto seguirán recopilando adhesiones, después de que en solo una semana recibieran unas 60 firmas. «Este país merece que todo el mundo dé un paso adelante para solucionar esta situación», ha dicho Peters, que ha elogiado la apelación al diálogo entre el Gobierno español y el catalán hecha por el empresario Luis Conde.
Texto de la “Declaración de Barcelona”:
«Como empresarios, ejecutivos, profesionales liberales y residentes en Cataluña, observamos con gran preocupación las tendencias independentistas, que tienen como finalidad separar a Cataluña de España. En este momento queremos manifestar nuestra postura. Si Cataluña se separa de España, ya no pertenecerá a la Unión Europea. Las negociaciones de adhesión para reincorporarse de nuevo durarían años y requerirían unanimidad. Si Cataluña quedara fuera de la Unión Europea, es dudoso que el euro siga siendo su moneda oficial. No existiría la financiación a través del Banco Central Europeo. Tampoco existiría la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales. Todos los convenios para evitar la doble imposición y los referidos a la seguridad Social deberían renegociarse en un largo proceso. Todo esto conllevaría nefastas consecuencias para la economía en Cataluña. Alertamos de los peligros de un fervor nacionalista, que en el último siglo ha traído sufrimientos inmensurables sobre Europa y que tampoco traerá nada bueno para Cataluña».
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