Vuelve la España negra

15/02/2014

Josep M. Orta.

Uno añora el genio de Luis Buñuel y lamenta que no esté con nosotros para hacer un remake de la España negra que retrató en la postguerra. Cuando aún nos cuentan el chiste que lo más importante de la crisis es preservar el estado de bienestar uno tiene la sensación que caminamos a pasos agigantados hacia los peores años de nuestra historia reciente.

Recientes actuaciones de la guardia civil en Ceuta le devuelven la imagen del cuerpo represivo temido por una gran parte de la población mientras sus jefes encubren sus actuaciones (un día quizás se sepa qué pasó en Ceuta, por ejemplo), la imagen de algunas actuaciones de los policías antidisturbios, de la ertzaina  o de los mossos d’esquadra que han dado la vuelta al mundo nos recuerdan los tristemente célebres “grises”, aunque los de hoy están mucho mejor equipados.

Si antes en las entradas de las iglesias estaban repletas de mendicantes hoy –ante la pérdida de parroquia de esta protegida institución- los que reclaman caridad lo hacen en metros, autobuses o en plena calle mientras una parte de la clase media venida a menos trata de ocultar su vergüenza haciendo cola en los comedores sociales. Otros malviven en pisos ocultos en fachadas dignas sin que sus hijos tengan asegurado un plato en la mesa. No son pocos los maestros que han denunciado casos de desnutrición entre sus alumnos. Incluso con los nuevos precios de la luz y el agua no será extraño que se recuperen las velas como medio de iluminación. Sin olvidar los casos dramáticos de desahucios de personas mayores, de familias con bebés o con personas discapacitadas que por habituales ya han dejado de llamar la atención.

Las obras sociales de las entidades bancarias tienen, como actividad más visible, alojar por las noches a los desamparados dejándoles un techo en la sala de los cajeros automáticos mientras no es extraño encontrarse conciudadanos durmiendo en portales cubriéndose con  cartones a falta de mantas.

Si en el postfranquismo triunfaba la revista “El Caso” pormenorizando hasta la truculencia las crónicas de sucesos hoy esta realidad la reflejan también de forma morbosa algunas televisiones (y no sólo las privadas) invitando a asesinos a explicar sus fechorías. La otra cara de estos medios que se llaman periodísticos son las crónicas rosa, donde se echan por cara los trapos sucios unas personas que son famosas porque salen por la tele y salen por la tele porque son famosas. En contrapartida hay la prensa rosa donde –como entonces- siguen mostrándonos la vida de los poderosos, sus nimios problemas, sus casas y vestidos, sus vacaciones y sus coches de alta gama. Así hacen soñar a aquellos que su única esperanza de futuro es que les toque la lotería.

Los poderosos a los que les han pillado en alguno de los numerosos casos de corrupción que invaden nuestro país dilatan sus procesos y sus condenas con interminables recursos para evitar la prisión, aunque alguno de ellos para ejemplo de que “todos somos iguales” duerma en la sombra. En cambio los pequeños camellos  que han “bajado al moro” o han hecho a las Américas para poder subsistir son una parte significativa de la población carcelaria.

En fin, podríamos continuar pero como botón de muestra de esta España negra que estamos construyendo me parece que ya es suficiente

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