Todos somos adictos

23/02/2014

Susana Ramírez.

Me hace mucha gracia cuando alguien hace comentarios sobre las adicciones y la gente que es adicta a algo. A veces lo dicen de forma despectiva.

Ser adicto es algo más que querer hacer esa cosa todo el rato, ser adicto se puede ser a algo pero además también a alguien. Se puede ser adicto a una persona: adicto a sus besos, a su caminar, a su voz, a su forma de escribir a su presencia.

La gente cree o piensa, que se es adicto solamente a los vicios, pero esto no es así, y sí lo es al mismo tiempo. ¿Por ver la televisión eres adicto a ella?. Sí. Hay gente que lo primero que hace al llegar a casa es encender la televisión. También se puede ser adicto a las bebidas energéticas, a los baños de espuma, a los besos de tu pareja al despertar, al chocolate, a la tortilla de patatas. Adicción no quiere decir que estás enfermo, adicción también puede significar que te gusta mucho algo y que no puedes pasar sin esa cosa.

Muchos de nosotros practicamos la adicción a cosas, casi cada día, pero no una sola adicción, sino un montón de adicciones que consideramos rutinarias.

Están los adictos al trabajo, los adictos al teléfono móvil, los adictos a la música o al dinero. Los adictos al café , o a los cigarros tras el café. Los adictos a las buenas charlas. A Internet. Al sexo. A dejar en vergüenza a la gente.

Somos tan adictos que cuando no podemos serlo, somos infelices. Cuando no practicamos nuestras adicciones sentimos como que nos falta algo, como si ese día de la vida no contase como uno más, sino como uno menos.

Lo malo de las adicciones es que las hay buenas y las hay malas. Pero ¿cuáles son las malas y cuales las buenas? Esta respuesta es fácil de responder: todo es malo si se abusa. Pues sí, pues es verdad. Quien dijo esto acertó de pleno.

Si eres adicto al chocolate y comes mucho probablemente tu cuerpo pase factura y te engordes a base de bien. Si eres adicto al trabajo probablemente un día tu familia te diga que te echa en falta. Si eres adicto a la televisión llegará el día en que tus relaciones sociales dejarán de existir. Si eres adicto al sexo, es probable que nunca tengas una relación fiel y estable.

Y así podríamos seguir con una larga lista.

Es por ello que me gustaría reflexionar y haceros pensar en esto. No vivimos en un mundo lleno de adicciones. Es el ser humano quien necesita de las adicciones para ser feliz y poder vivir una vida plena. Hay personas ( me incluyo ) que no conciben un día sin “crear” algo nuevo. Que no les basta con la rutina diaria. Con que cada día suceda lo mismo. Hay gente adicta a la creatividad. Si un solo día no crean algo, ese día no habrá servido para nada. Luego están los que son adictos a la tranquilidad de sus vidas , adictos a la rutina, y cuando la vida les saca un poco de esa rutina responden con depresiones y miedos.

Y luego están los que son adictos a sus propios miedos… pero de estos ya hablaré otro día, porque me da bastante miedo…

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