No fue fácil, ni mucho menos, pero el Ibex ahora parece que quiere quitarse la espina que no le permitió aprovechar en las semanas precedentes todo el potencial de subida que se veía en los mercados europeos.
Y eso que la sesión no era demasiado propicia para un índice habitualmente demasiado pendiente de todo cuanto ocurre a su alrededor, le toque directamente o tangencialmente. Hoy volvieron a acusarse en Europa los temores a una crisis turca en toda regla, con escándalos de corrupción prácticamente a diario, así como el incierto futuro económico de Ucrania.
Este asunto puede llegar a traer cola y parece que Rusia no está dispuesta a retirarse del terreno de juego sin más. De momento, la estrategia elegida va directamente al terreno económico y hoy las autoridades rusas se han dedicado a esparcir la especie de que el bono ucraniano va a entrar en ‘default’ más pronto que tarde. Lo que faltaba.
No es de extrañar que el gráfico de la sesión denote dudas y marque bandazos:
La apertura negativa puede atribuirse de nuevo a malos datos en China que hicieron que los mercados europeos tomaran más en consideración el peligro que supone la última parte de la sesión del lunes en Wall Street que el hecho de que los mercados americanos parecieron tomar de nuevo el rumbo hacia el norte.
En segundo término, las dudas se corresponden con la preocupación de los mercados europeos por el futuro económico de Ucrania. Al fin y al cabo, el pulso entre la UE y Rusia es por un país con potencial de futuro y economía en desarrollo y no por un país en bancarrota, que es de lo que se está hablando ahora.
Y en tercer término, la recuperación final marca el momento en el que tras una apertura negativa, Wall Street enfiló al alza. A mí me ha dado la sensación de que por una vez era Europa la que tiraba del carro y que el S&P 500 simplemente se dejaba llevar hacia arriba a ver si era posible iniciar un nuevo ataque a los máximos.
Afortunadamente para la estadística, Europa cerró su sesión con Wall Street en máximos del día en ese momento, lo que fue aprovechado por el Ibex para arrancar y marcar distancias con respecto al resto de Europa. Y a rebufo se llevó al PSI portugués.
Al cierre, el Dax se dejó un 0,10%, el FTSE un 0,52%, el CAC otro 0,10% y el Ibex subió un 0,48%. Por fin parece que el Ibex se decide a recortar diferencias respecto al resto de Europa…
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