Europa tiene margen de maniobra. Al decir de la mayor parte de los analistas, los mercados europeos tienen mucho más potencial alcista que Wall Street por la sencilla razón de que es previsible que el BCE apoye a la economía de la Eurozona en tanto que lo previsible para la Fed es que vaya retirando sus apoyos.
Tan claro parece que el todopoderoso comisario Olli Rehn ha sugerido hoy que la perspectiva de una inflación demasiado baja no es de su agrado y que el BCE debería intervenir de alguna forma. Todo un avance en lo que habitualmente se estila por estos lares en los que nadie se atreve a ir directamente contra la ‘ortodoxia alemana‘ que tiene establecido como un tabú cualquier atribución de protagonismo al BCE en la evolución de la economía.
Como recordarán, hace unas semanas contábamos en estas mismas líneas cómo Mario Draghi estaba maniobrando para conseguir que Alemania se viera contra las cuerdas y ‘aflojara’ en sus permanentes negativas a casi todo lo que huela de lejos a BCE,
No parece haber conseguido plenamente su primer objetivo respecto a la ‘esterilización total‘ del programa de compra de deuda, pero poco a poco su mensaje va calando en las instancias que tiene que calar.
Con estas perspectivas de que finalmente las economías de la Eurozona serán apoyadas de una forma u otra, muchos analistas prevén un buen año en especial para los índices periféricos, en los que se da un cúmulo de circunstancias que rebaja mucho la presión a la que se han visto sometidos.
Los tipos de la deuda en el mercado se están relajando para todos estos países, las agencias de ‘rating’ suavizan sus calificaciones cuando no las mejoran directamente, las previsiones de crecimiento de los distintos organismos empiezan a hablar cada vez con más fuerza de un retorno al crecimiento…
Sólo falta un impulso claro del crédito a las empresas y el retorno de la confianza de los consumidores. Precisamente en este último sentido es importante el dato del GFK alemán hoy, que refleja que la confianza del consumidor alemán esta en su mayor nivel de los últimos siete años. Por algo se empieza y los alemanes son los llamados a tirar del resto, que para algo son la ‘locomotora europea‘.
Pues a pesar del potencial y de las evidencias que juegan a favor de los índices europeos, también parece claro que los mercados del Viejo Continente no se atreven a desligarse de Wall Street y es como si también estuvieran metidos en una guerra contra alguna resistencia.
Seguramente, la situación en Ucrania no ayuda a una mayor confianza en Europa y la movilización de tropas rusas en torno a Crimea tampoco es para estar tranquilo precisamente.
Tengo muy claro que la crisis ucraniana está teniendo su peso y que puede pasar aún su factura, porque las cosas se han complicado mucho y se pueden complicar aún mucho más. Pero a corto plazo, también estoy seguro que Ucrania pasaría a un segundo o tercer plano si el S&P 500 rompiera su resistencia con fuerza y decisión. Sentarse y barajar, que es lo único que podemos hacer.
Al cierre, el Dax se dejó un 0,39%, el FTSE un 0,46%, el CAC un 0,40% y el Ibex un 0,18%. Y mañana, Janet Yellen en el Senado…
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