La travesía del desierto ha sido larga y tal vez no haya concluido, pero el grupo de servicios e infraestructuras que da ahora por finalizada la fase de saneamiento con las medidas se saneamiento de sus cuentas que ha realizado en 2012 y en 2013. Los resultados extraordinarios por deterioros de los negocios, provisiones y actividades interrumpidas se han elevado a 1.680 millones de euros, lo que ha provocada pérdidas por 1.506 millones en el pasado ejercicio. En los dos últimos años las pérdidas excepcionales se han elevado a 2.600 millones.
Esta es una de las claves de la intervención del consejero delegado de grupo, Juan Béjar, ante los analistas y ante la prensa. Además destacó que la compañía tiene muy avanzado la materialización del plan estratégico en aspectos como las desinversiones o la reducción de costes. Y otro tema central para la superación de la crisis y el normal funcionamiento de la empresa: el acuerdo para la refinanciación de la deuda está ya prácticamente concluido, y se prevé que sea firmado en la última semana de marzo.
Un acuerdo que, según Béjar, garantiza la liquidez del grupo para los próximos años, así como la mejora de su estructura financiera para pasar a una relación deuda neta con el Ebitda (resultado bruto de explotación) de menos de cuatro veces, mientras que ha llegado a estar en ocho veces. Otro de los objetivos para 2014 es el aumento de los ingresos del 5% y del Ebitda del 20%, además de la realización de desinversiones adicionales por 500 millones de euros. Entre ellas pueden estar sus participaciones en la inmobiliaria Realia y en Globalvía, así como en la operadora Yoigo.
Pero además de las cifras, una de las posibles conclusiones del discurso de Béjar es que la dirección de FCC continua con su objetivo de modificar la estrategia y la forma de actuación respecto a la etapa anterior a la llegada de Béjar. Sanear, aceptar sólo los proyectos -nacionales e internacionales- que realmente aporten márgenes y liquidar lo inviable son algunas de las guías. Y en ellas se puede inscribir la liquidación de la filia austriaca Alpine, y ahora el proceso de consolidación del sector cementero, que negocia con otras compañías del sector, y que se va a saldar con cierre de factorías
Mientras, los focos los tiene puesto en la actividad de agua y servicios urbanos, sin olvidar construcción, en donde intentar sustituir la pérdida que supone el cierre de Alpine. En conjunto la cartera de pedidos de FCC se eleva a cerca de 33.000 millones de euros.
Si bien no todas son buenas noticias para los accionistas. Béjar manifestó que FCC mantendrá suspendido el dividendo mientras que no logre sus objetivos de mejora de los ratios financieros. Descartó, asimismo, que la compañía precise de un plan de capitalización ahora que se va a firmar un acuerdo para la refinanciación de la deuda con 37 entidades bancarias.